Durante cinco años, el Pentágono se gastó 22 millones de dólares en un programa secreto que investigaba las amenazas planteadas por posibles objetos voladores no identificados (u ovnis). En ese tiempo, un único vídeo mostró algo que no pudieron identificar.

La noticia la daba este pasado fin de semana el New York Times y más tarde la confirmaba el propio Pentágono. El denominado como The Advanced Aerospace Threat Identification Program fue creado como parte de la Agencia de Inteligencia de Defensa en 2007 por petición del Senador de Nevada, Harry Reid.

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No sólo eso, aunque el programa como esfuerzo del gobierno terminó en el 2012, momento en que se cortó la financiación, continuó operando bajo el liderazgo de Luis Elizondo, un oficial de inteligencia militar. Curiosamente, Elizondo renunció a su puesto el pasado octubre debido a su frustración por la falta de fondos.

En el reportaje del diario cuentan que los primeros años del programa el Pentágono entregó la mayor parte de los 22 millones a una empresa aeroespacial propiedad de Robert Bigelow, un empresario multimillonario que estaba (y está) “absolutamente convencido” de que existen alienígenas. Bigelow es un amigo cercano de Reid y consiguió que el senador se interesara en los ovnis y los extraterrestres.

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No es la primera vez que se hace público el interés de Estados Unidos en OVNIS o fenómenos aeroespaciales misteriosos, pero sí la más “abultada” si tenemos en cuenta las cifras que se emplearon y el tiempo que estuvo activo el programa.

¿Sirvió para algo? Parece que no, aunque como explica el diario, de los cientos de informes que tenían en su poder, se dio un episodio que jamás fue explicado. Ocurrió en el año 2004, con dos caza F/A-18 Super Hornet que fueron enviados a una zona de la costa de Princeton para investigar una serie de “aviones misteriosos”.

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Al parecer, los ovnis se detectaron apareciendo de la nada a miles de metros de altura, caían en picado hacia el mar para luego flotar sobre los rodares. Posteriormente, se elevaron y descendieron por debajo del alcance del radar. Todo esto ocurrió en una época donde el sistema SPY-1 de Princeton era el radar táctico más sofisticado y poderoso del planeta.

Los dos pilotos, el comandante, David Fravor, y el teniente comandante, Jim Slaight, volaron tan cerca de la ubicación del “extraño” que sus señales de radar no podían separarse del objeto desconocido. Según el New York Times:

Había algún tipo de aeronave blanquecina flotando que tenía alrededor de 12 metros de largo y forma ovalada. La nave estaba moviéndose de forma errática, sin moverse en una dirección específica, dijo el comandante Fravor.

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Cuando el avión se acercó, Fravor le dijo al periódico que, “se aceleró como nunca antes había visto” para luego desaparecer, lo que provocó que el militar se sintiera “bastante extrañado”. Entonces sucedió algo todavía más raro. Cuando los aviones comenzaron a retirarse a otra posición a 90 kilómetros de distancia, el radar mostró que el objeto reapareció allí en menos de un minuto. El siguiente vídeo recupera parte de este momento peliculero que ocurrió hace 13 años:

Desgraciadamente, la gran pregunta jamás tuvo respuesta por parte del Pentágono. Lo único cierto es que si las descripciones del comportamiento del objeto son precisas y no son ningún tipo de ilusión, el extraño desafiaba la capacidad de ingeniería y la comprensión física de nuestro tiempo. Una pena que, por la razón que fuera, nadie pudiera verificar qué ocurrió.

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Cuando al comandante le han preguntado qué fue lo que vio aquel día, responde siempre lo mismo: “No tengo idea de lo que vi. No tenía plumas, alas o rotores, y superó a nuestros F-18. Lo que sí tengo claro es que me gustaría volar uno de esos”. [New York Times, NZHerald]