¿Alguna vez sentiste ansiedad un domingo por la noche al pensar que al día siguiente comienza otra semana? Esa sensación, conocida popularmente como estrés de los lunes, podría tener una explicación que va mucho más allá del estado de ánimo.
Un estudio de la Universidad de Hong Kong descubrió que las personas mayores que experimentan ansiedad los lunes pueden presentar niveles de cortisol considerablemente más elevados que quienes sienten ansiedad otros días.
El trabajo, publicado en 2025 en la revista científica Journal of Affective Disorders, encontró diferencias de hasta un 23% en determinados participantes. Lo más llamativo es que el fenómeno también apareció entre personas jubiladas, lo que sugiere que no depende exclusivamente del trabajo.
Por qué los lunes pueden generar más estrés que otros días
Los investigadores analizaron información de 3.511 adultos mayores de 50 años residentes en Inglaterra.
Los participantes formaban parte del English Longitudinal Study of Ageing, un proyecto que estudia las condiciones de vida y salud de las personas a medida que envejecen.
El equipo examinó sus niveles de ansiedad y los comparó con muestras de cabello utilizadas para medir la exposición acumulada al cortisol.
Esta hormona desempeña un papel esencial en la respuesta del organismo al estrés y participa en la regulación del metabolismo, la presión arterial y otras funciones.
Los resultados revelaron que, entre los participantes con valores de cortisol más altos, quienes reportaban ansiedad los lunes presentaban niveles un 23% superiores a los de aquellos que experimentaban ansiedad otros días.
La diferencia se detectó en muestras recogidas hasta dos meses después.

El efecto lunes también afecta a quienes no trabajan
Uno de los descubrimientos más interesantes fue que la relación entre ansiedad y cortisol persistía entre personas que ya no tenían obligaciones laborales. Esto plantea una pregunta: ¿por qué el lunes continúa generando tensión incluso después de la jubilación?
Los especialistas consideran que la respuesta podría estar relacionada con las asociaciones psicológicas que construimos durante años. Desde la infancia, el comienzo de semana suele representar el regreso a las clases, los horarios, las responsabilidades y las obligaciones.
Con el tiempo, estas experiencias pueden convertir al lunes en una señal anticipatoria de exigencias, incluso cuando nuestra rutina cambia.
Además, gran parte de la vida social continúa organizada alrededor de la semana laboral, desde los trámites hasta las actividades familiares.
La ansiedad puede comenzar mucho antes del lunes
El malestar no necesariamente aparece cuando comienzan las obligaciones.
Muchas personas experimentan ansiedad anticipatoria durante la tarde o la noche del domingo. Pensar constantemente en reuniones, compromisos o tareas pendientes puede provocar inquietud, tensión muscular y dificultades para dormir.
Sin embargo, anticipar situaciones no siempre resulta perjudicial: también permite organizarse y prepararse. El problema surge cuando las preocupaciones se vuelven persistentes y difíciles de controlar.

Qué hacer para reducir el estrés del comienzo de semana
Los especialistas recomiendan establecer prioridades realistas, evitar concentrar todas las obligaciones en el lunes y reservar momentos de descanso durante el resto de la semana.
También puede ayudar mantener horarios regulares de sueño, realizar actividad física y dedicar unos minutos a organizar las tareas pendientes sin convertir el domingo en otra jornada laboral. Es importante aclarar que el estudio encontró una asociación estadística, pero no demostró que el lunes provoque directamente un aumento del cortisol ni que todas las personas experimenten ese efecto.
Además, los resultados corresponden a adultos mayores de 50 años y no pueden generalizarse automáticamente a toda la población.
La conclusión es que el estrés del comienzo de semana puede tener un correlato biológico, aunque sentir pocas ganas de volver a la rutina no significa necesariamente padecer un problema de salud mental.