Venus tiene algunos de los volcanes más extraños del sistema solar: son como cúpulas enormes y aplanadas que parecen panqueques que se han dejado enfriar en la ardiente superficie del planeta. Ya hace mucho que los científicos sospechan que esos “domos en forma de panqueque” se formaron a partir de lava ardiente, densa, de lento avance. Pero un nuevo trabajo de investigación sugiere que también la corteza flexible de Venus sería crucial para que se hayan formado esos enormes montículos circulares.
El trabajo se publicó este mes en Journal of Geophysical Research: Planets, y se centró en uno de los enormes montículos, el Narina Tholus, que tiene un diámetro de casi 145 kilómetros.
Utilizando viejos datos de radar de la misión Magallanes de la NASA en la década de 1990 los investigadores construyeron un modelo virtual del domo e hicieron pruebas para ver qué clase de lava – y qué clase de costra – podrían producir una rareza geológica como esa.
Resulta que no es la lava solamente lo que explica la extraña forma de estos montes. “Nuestros modelos muestran que la forma también se debe a la influencia de la superficie flexible. Cuanto más flexible, más plana es la cima del domo y más empinadas son las laderas”, escribieron los investigadores.
Tal como sucede con la piel de las cosas carnosas, la corteza de Venus puede deformarse bajo el peso de la lava densa. Cuando los investigadores simularon el flujo de lava sobre una litósfera flexible, la roca derretida dejaba de esparcirse y se apilaba, formando domos aplanados con laderas empinadas, iguales a los domos panqueque de Venus. Lo crucial es que este modelo también reproducía los bultos de corteza que se han detectado en torno a algunos domos en estudios anteriores.
Muchos ensayos con distintos resultados
Pero no sucedía con cualquier lava, sino solamente con la lava ultra densa, con más de dos veces la densidad del agua y más de un billón de veces la viscosidad del kétchup, según se informa en Live Science. Entonces se formaban domos y deformaciones iguales a los detectados en Venus. Los investigadores piensan que esa lava podría tardar “hasta cientos de miles de años terrestres” para asentarse del todo en esas colosales estructuras.
El modelo del equipo se basa en un solo domo, por lo que no es concluyente. Pero las próximas misiones, como VERITAS o DAVINCI de la NASA brindarán mejores datos topográficos para poner a prueba la teoría en miles de formaciones volcánicas de Venus.
Al entender mejor esas formaciones, podría saberse algo más sobre cómo se formó el infernal planeta al que a veces se conoce como gemelo maldecido de la Tierra por la forma en que se apartó su evolución planetaria de la línea de tiempo que hizo que nuestro mundo sea húmedo, verde, y lleno de vida.