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Tecnología

¿El fin de teclados y pantallas? China desarrolla una tecnología que conecta el cerebro con las máquinas y… entrena a los humanos

Los científicos han dado un paso que parecía sacado de la ciencia ficción: una interfaz cerebro-computadora capaz de leer la mente, enviar información de vuelta al cerebro y adaptarse a cada usuario. No se trata solo de controlar dispositivos con el pensamiento, sino de una tecnología que aprende del cerebro… y lo entrena a él también.
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Hasta ahora, las interfaces cerebro-computadora permitían enviar órdenes desde la mente a una máquina, pero un grupo de científicos chinos ha llevado este concepto al siguiente nivel.

Por primera vez, una BCI no invasiva es capaz de crear un aprendizaje mutuo entre el cerebro y la máquina, ajustando su precisión con el tiempo sin necesidad de entrenamientos constantes.

¿El fin de teclados y pantallas? China crea una interfaz cerebro-computadora que aprende del usuario
© iStock.

Este avance, publicado en Nature Electronics, ha sido desarrollado en China con un enfoque que podría cambiar la forma en que interactuamos con la tecnología. Mientras compañías como Neuralink de Elon Musk apuestan por implantes cerebrales, esta innovación permite una conexión sin cirugía y con una eficiencia sin precedentes.

Si la tecnología sigue evolucionando a este ritmo, podríamos estar ante el fin de teclados y pantallas y el inicio de una era en la que pensar sea suficiente para controlar el mundo digital.

¿Cómo funciona sin implantes cerebrales?

¿El fin de teclados y pantallas? China crea una interfaz cerebro-computadora que aprende del usuario
© Nature.

A diferencia de proyectos como Neuralink de Elon Musk, que requiere implantes quirúrgicos en el cerebro, esta BCI no invasiva utiliza sensores externos colocados sobre el cuero cabelludo para leer la actividad neuronal. Esto la hace más accesible y segura, eliminando los riesgos de intervenciones médicas.

El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Tianjin y la Universidad de Tsinghua, probó el sistema con 10 participantes durante seis horas. Los resultados mostraron una mejora de 20 % en la precisión en comparación con las BCI tradicionales.

El secreto detrás de su capacidad de aprendizaje

¿El fin de teclados y pantallas? China crea una interfaz cerebro-computadora que aprende del usuario
© Nature.

Para lograr que la interfaz aprenda del usuario y se adapte con el tiempo, los científicos diseñaron un sistema basado en dos innovaciones clave:

  1. Un chip memristor de 128 mil celdas, que imita las redes neuronales del cerebro y procesa información con alta eficiencia y bajo consumo energético.
  2. Un sistema de doble bucle, que permite que el usuario y la máquina se ajusten mutuamente:
    • Un circuito de aprendizaje automático, que mejora la interpretación de las señales cerebrales en tiempo real.
    • Un circuito de aprendizaje cerebral, que envía retroalimentación al usuario para que refine su control sobre el sistema.

Según el investigador Xu Minpeng, esto hace que la interfaz sea 100 veces más eficiente que los modelos digitales actuales, además de reducir el consumo de energía 1,000 veces, facilitando su integración en dispositivos portátiles.

Un futuro sin pantallas ni teclados está más cerca

Este avance no solo mejora la precisión de las BCI, sino que también amplía sus capacidades de control. Mientras que las versiones anteriores solo permitían comandos básicos como mover un cursor o controlar un dron en un eje, esta nueva tecnología permite movimientos más complejos en cuatro direcciones, incluyendo rotaciones.

La diferencia con proyectos como Neuralink es clara: mientras Musk apuesta por implantes invasivos, China está desarrollando una solución portátil y adaptable, ideal para aplicaciones médicas y tecnológicas sin necesidad de cirugía.

Si esta innovación sigue avanzando, podríamos estar más cerca de un mundo donde los dispositivos respondan a nuestros pensamientos con una precisión nunca antes vista, transformando la forma en que interactuamos con la tecnología y mejorando la calidad de vida de millones de personas.

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