Los glaciares han sido durante milenios símbolos de estabilidad y vida en las zonas más frías del planeta. Hoy, sin embargo, se han convertido en protagonistas de una tragedia anunciada. Una reciente investigación científica confirma lo que muchos temían: gran parte del hielo glaciar desaparecerá aunque dejemos de emitir gases contaminantes. ¿Qué nos espera?
Una pérdida inevitable, incluso si se detiene el calentamiento

Un estudio publicado en la revista Science advierte que aproximadamente el 39 % de la masa glaciar mundial desaparecerá antes de que acabe este siglo, incluso si las temperaturas globales se estabilizan en sus niveles actuales. Esta pérdida equivaldría a un aumento medio del nivel del mar de 113 milímetros.
La situación empeora si el calentamiento global sigue avanzando. Con un incremento de 2,7 °C —proyección actual si no se intensifican los esfuerzos internacionales—, la pérdida llegaría al 76 % de la masa glaciar y el mar subiría unos 230 milímetros.
Pero hay una posible contención: según los autores del estudio, por cada 0,1 °C de calentamiento evitado, se salvarían unos 2,7 billones de toneladas de hielo.
Regiones bajo amenaza: ¿qué glaciares ya no se pueden salvar?
El ritmo de deshielo no es homogéneo. En zonas como el oeste y noreste de Canadá, el Ártico ruso, Escandinavia y el oeste de Estados Unidos, los glaciares ya están condenados en un 75 %. La exposición directa a los efectos del cambio climático hace que estas regiones sean especialmente vulnerables.
En cambio, las cordilleras asiáticas Hindu Kush y Karakoram, más frías y elevadas, ofrecen algo más de resistencia, aunque también sufrirán grandes pérdidas si las temperaturas continúan subiendo.

La amenaza no es solo ambiental. El turismo glaciar se resentirá, muchas comunidades perderán su fuente de agua dulce y los colapsos de lagos glaciares podrían provocar desastres naturales devastadores en zonas bajas.
Una advertencia que aún puede cambiar el rumbo
Pese a lo dramático del panorama, los investigadores insisten en que aún hay margen para actuar. “Queremos que este estudio sirva para demostrar que cada décima de grado cuenta”, afirmó Lilian Schuster, coautora del trabajo e investigadora de la Universidad de Innsbruck.
No todo está perdido. Si bien hay hielo que ya no se puede salvar, reducir las emisiones de forma urgente puede evitar una catástrofe aún mayor. El mensaje es claro: cuanto más frenemos el calentamiento, más glaciares preservaremos.
Fuente: Meteored.