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El gigante atrapado: El iceberg más grande del mundo se deshace en silencio bajo un cielo de hielo estrellado

El coloso helado A-23A, más grande que algunas ciudades enteras, ha quedado varado cerca de la isla Georgia del Sur. Lo inquietante no es que no se mueva, sino que se está desmoronando... y el espectáculo desde el espacio parece sacado de otro planeta.

La Antártida no deja de sorprender. A-23A, el iceberg más grande del planeta, permanece encallado en el Atlántico Sur mientras se desintegra lentamente. Lo que parecía ser un simple alto en su deriva se ha convertido en una escena fascinante y preocupante: fragmentos gigantes flotan a su alrededor como estrellas heladas, mientras el gigante parece acercarse, sin prisa pero sin pausa, a su final inevitable.

Una masa de hielo del tamaño de una provincia, atrapada bajo el mar

El gigante atrapado: el iceberg más grande del mundo se deshace en silencio bajo un cielo de hielo estrellado
© Andrew Miller, Capture North Studios.

Desde hace meses, el iceberg A-23A —un titán desprendido de la Antártida en 1986— se encuentra encallado en las aguas poco profundas cerca de la isla Georgia del Sur. Allí, a menos de 100 kilómetros de la costa, su base ha quedado atrapada en una plataforma submarina que históricamente ha frenado a muchos gigantes helados antes de continuar su camino hacia el norte.

La imagen más reciente, captada por el satélite Aqua de la NASA el 3 de mayo de 2025, confirma que el iceberg no ha mostrado desplazamientos desde principios de marzo. Aunque parece inmóvil, está sufriendo una transformación alarmante.

Se está deshaciendo: el iceberg pierde masa como nunca antes

Entre marzo y mayo, A-23A perdió más de 360 kilómetros cuadrados de hielo, el equivalente al doble del área metropolitana de Washington D.C., según datos del Centro Nacional de Hielo de Estados Unidos. Esta pérdida ha generado una nube de fragmentos que rodean al iceberg principal, algunos de más de un kilómetro de diámetro.

Uno de ellos, oficialmente denominado A-23C, se separó en abril desde el flanco sur. Desde el espacio, la escena recuerda a un cielo nocturno repleto de estrellas… solo que cada estrella es un bloque flotante de varios millones de toneladas.

El desgaste invisible que anuncia el final

El gigante atrapado: el iceberg más grande del mundo se deshace en silencio bajo un cielo de hielo estrellado
© NASA.

El fenómeno que está acelerando la fragmentación se llama desgaste del borde: pequeños trozos de hielo se desprenden continuamente de los bordes del iceberg sin alterar demasiado su forma general. Este proceso se ha intensificado debido a varios días de clima soleado y cálido en el verano austral.

Pero no es el único peligro. Los científicos no descartan escenarios más abruptos, como fracturas masivas o incluso una desintegración repentina, si el desgaste alcanza puntos estructurales clave del A-23A.

Un final anunciado en una ruta de hielo milenaria

El iceberg sigue una trayectoria conocida: tras su desprendimiento de la plataforma Filchner hace casi 40 años, se incorporó al giro de Weddell, bordeó la Península Antártica y cruzó el Pasaje de Drake. Ahora, atrapado en su última parada, ha llegado a la etapa donde todos los grandes icebergs antárticos desaparecen: el Atlántico Sur, donde el agua es más cálida, más letal y más definitiva.

A-23A aún resiste, pero el final está en marcha. El hielo se desprende, los fragmentos aumentan, y lo que fue un gigante intocable ahora flota hacia su desaparición.

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