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Ciencia

El viajero invisible que desafía las reglas del cosmos: ¿Qué es este objeto capaz de romper átomos a distancia?

Un extraño magnetar viaja por la Vía Láctea desafiando las leyes conocidas de la física. Su origen es un misterio, y su poder, aterrador. ¿Y si no nació de una supernova? Científicos intentan descubrir de dónde salió esta estrella muerta que podría tener la clave de los fenómenos más violentos del universo.
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En el vasto escenario de la Vía Láctea, hay fenómenos que incluso los científicos más experimentados no logran explicar. Uno de ellos es un magnetar de origen desconocido, tan potente que puede destruir la materia sin siquiera tocarla. Este objeto no solo perturba la física estelar convencional, sino que abre interrogantes profundos sobre los secretos más oscuros del universo.

Un magnetar errante con un poder aterrador

El viajero invisible que desafía las reglas del cosmos: ¿qué es este objeto capaz de romper átomos a distancia?
© iStock.

SGR 0501+4516 es el nombre de uno de los magnetares más intrigantes que se han detectado hasta ahora. Identificado por primera vez en 2008 gracias al observatorio Swift de la NASA, este objeto pertenece a un grupo muy reducido: solo hay unas 30 de estas estrellas de neutrones en la galaxia. Pero este caso es especial. Su campo magnético es tan colosal que, si pasara a medio camino entre la Tierra y la Luna, podría borrar la información de todas las tarjetas de crédito del planeta.

Lo más perturbador es su capacidad destructiva: si una persona se acercara a menos de 1000 kilómetros, sus átomos comenzarían a desintegrarse, uno a uno, por el efecto del campo magnético. No por nada se le ha comparado con un rayo de la muerte estelar.

Pero su verdadero misterio va más allá de su poder: es el hecho de que los científicos no logran determinar cómo nació.

El misterio de un origen imposible

El viajero invisible que desafía las reglas del cosmos: ¿qué es este objeto capaz de romper átomos a distancia?
© A.A. Chrimes et al.

La primera hipótesis fue lógica: al igual que otros magnetares, debió haberse formado en una supernova. Cerca de su ubicación en el cielo está el remanente HB9, un posible candidato a ser su lugar de nacimiento. Sin embargo, más de una década de observaciones con el telescopio Hubble y la misión Gaia de la ESA ha demostrado que eso no es posible.

Los datos muestran que la trayectoria del magnetar no concuerda con la del remanente. De hecho, viaja a tal velocidad y en una dirección tan inesperada que, al retroceder su camino en el tiempo, no se encuentra ningún cúmulo estelar o evento que explique su aparición.

Este enigma llevó a los científicos a explorar escenarios menos comunes. Una posibilidad es la fusión de dos estrellas de neutrones poco masivas. Otra, aún más extraña, implica una enana blanca colapsando directamente en un magnetar tras absorber suficiente masa de una estrella vecina. Ambas rutas serían extremadamente raras, pero podrían explicar lo que estamos viendo.

Una pista clave para entender el cosmos

Más allá del origen de SGR 0501+4516, su existencia podría ayudar a resolver uno de los misterios más desconcertantes de la astronomía: las ráfagas rápidas de radio, o FRB. Estos pulsos de energía extremadamente intensos y breves aparecen en lugares donde no debería haber magnetares recientes.

Pero si estos objetos pueden formarse sin supernovas, como parece ser el caso, entonces podrían estar presentes en esos entornos antiguos y ser los responsables de esas señales cósmicas.

Científicos como Nanda Rea, del Instituto de Ciencias del Espacio en Barcelona, aseguran que magnetares como este también podrían estar relacionados con otros eventos extremos, como supernovas superluminosas o estallidos de rayos gamma.

El equipo de investigadores seguirá rastreando estos monstruos magnéticos con el telescopio Hubble. Quizás pronto sepamos si SGR 0501+4516 es una rareza… o solo la punta de un iceberg cósmico que aún no comprendemos.

Por ahora, este magnetar silencioso continúa su travesía por la Vía Láctea, ocultando entre sus campos magnéticos las respuestas a algunos de los mayores misterios del universo.

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