Mucho antes de que existieran las pirámides, ya echaba raíces en lo que hoy es Norteamérica. Este árbol único, capaz de clonarse a sí mismo durante decenas de milenios, ha sobrevivido a la Edad de Hielo, ha visto cambiar climas y paisajes, y aún sigue creciendo. Pero ahora, su futuro está amenazado por la acción humana y la pérdida de equilibrio en su ecosistema.
Un bosque que es en realidad un solo árbol
En el Bosque Nacional Fishlake, en Utah, se extiende Pando, un álamo temblón (Populus tremuloides) que, aunque parece un bosque de 47.000 tallos, es un único organismo conectado por un sistema común de raíces. Ocupa 43 hectáreas, el equivalente a casi 60 campos de fútbol, y pesa unas 6.000 toneladas, más que cualquier otro ser vivo conocido en la superficie terrestre.

Antigüedad medida en mutaciones genéticas
Durante años se calculó que Pando tenía entre 9.000 y 12.000 años, pero un reciente estudio genético amplió radicalmente esa cifra: podría tener entre 16.000 y 80.000 años, con una estimación media de 34.000. Investigadores de la Universidad de Utah y del Instituto de Tecnología de Georgia analizaron 500 muestras de ADN, identificando casi 4.000 mutaciones acumuladas a lo largo de milenios de clonación.
Un coloso que no se reproduce como otros árboles
Pando es un árbol triploide: sus células poseen tres copias de cada cromosoma, lo que impide la reproducción sexual. En lugar de generar semillas fértiles, se multiplica creando clones idénticos de sí mismo. Esta estrategia, sumada a su capacidad de regenerar tallos muertos con nuevos brotes, ha sido clave para su supervivencia.

Un peso y una historia que impresionan
Su masa equivale a la de 35 ballenas azules o 1.000 elefantes. Fue reconocido como el árbol oficial del estado de Utah en 2014 y hasta ha aparecido en un sello postal. Sin embargo, su longevidad no lo hace invulnerable: el pastoreo excesivo de ganado y ciervos, sumado a la ausencia de depredadores naturales, está frenando el crecimiento de nuevas plántulas.
Un patrimonio natural que necesita protección
El estudio, publicado en Nature, subraya la importancia de proteger organismos clonales de larga vida como Pando. Sus mutaciones ofrecen pistas sobre cómo las plantas mantienen su integridad genética durante milenios. Sin medidas de conservación, este gigante que nació cuando los glaciares aún cubrían gran parte del continente podría desaparecer, llevándose consigo un capítulo irrepetible de la historia natural.
Fuente: Meteored.