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Ciencia

El «glaciar del Juicio Final» escondía una amenaza bajo el hielo. La ciencia acaba de descubrir que llevamos años subestimando su deshielo

Un nuevo estudio revela que el agua oceánica se infiltra kilómetros bajo el glaciar Thwaites, acelerando su retroceso. Las nuevas simulaciones duplican su posible contribución al aumento del nivel del mar para 2100.
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En uno de los lugares más remotos de la Antártida, un gigantesco glaciar está perdiendo hielo por un mecanismo que resulta prácticamente invisible desde la superficie. No se trata únicamente del aumento de las temperaturas ni de los enormes bloques que se desprenden hacia el océano. El verdadero proceso ocurre mucho más abajo, donde el agua marina consigue penetrar bajo una masa de hielo que todavía permanece apoyada sobre el fondo.

El protagonista es el glaciar Thwaites, conocido popularmente como el «glaciar del Juicio Final» por su capacidad potencial para contribuir al aumento del nivel del mar. Ahora, una nueva investigación sugiere que su deterioro podría tener consecuencias considerablemente mayores de las calculadas hasta ahora.

El estudio, publicado el 12 de octubre en Nature Communications, concluye que incorporar un proceso de deshielo subglacial poco representado en los modelos anteriores puede duplicar la contribución proyectada de Thwaites al nivel medio global del mar para 2100, hasta alcanzar unos tres centímetros en determinadas simulaciones.

El océano está entrando por debajo del glaciar mucho más lejos de lo esperado

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Grandes bloques de hielo se desprenden del frente del glaciar Thwaites, en la Antártida occidental. Un nuevo modelo científico advierte que su contribución al aumento del nivel del mar podría duplicar algunas estimaciones anteriores. © David y Denise Holland / New York University.

Thwaites se encuentra en la Antártida occidental y contiene suficiente hielo como para elevar el nivel medio del mar aproximadamente 65 centímetros si llegara a desaparecer por completo. Ese escenario no es una predicción para este siglo, pero explica por qué los científicos vigilan su evolución.

Una de sus características más preocupantes es que parte del hielo descansa sobre un terreno situado por debajo del nivel del mar. Tradicionalmente, muchos modelos representaban el límite entre el hielo apoyado sobre el fondo y el hielo flotante como una frontera relativamente definida, conocida como línea de apoyo. Sin embargo, las observaciones satelitales han revelado algo diferente: el agua marina puede infiltrarse varios kilómetros bajo el hielo aparentemente asentado sobre la roca.

El equipo dirigido por Mattia Poinelli, con investigadores de UCLA, UC Irvine y el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, incorporó este fenómeno a sus simulaciones. Los resultados mostraron que era necesario representar zonas de transición de entre dos y cinco kilómetros para reproducir correctamente el comportamiento observado del glaciar.

El agua relativamente cálida penetra aprovechando las variaciones de presión y los movimientos asociados a las mareas. Allí favorece el deshielo desde la base, reduce el contacto del hielo con el terreno y facilita su desplazamiento hacia el océano.

Los investigadores revisaron casi 30 años de datos y encontraron una diferencia enorme

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Esquema científico de la zona de apoyo del glaciar Thwaites. La intrusión de agua oceánica bajo el hielo favorece su derretimiento desde la base y puede acelerar su separación del fondo marino. © Poinelli et al. (2026), Nature Communications.

Para comprobar la validez del nuevo modelo, los especialistas reconstruyeron la evolución de Thwaites entre 1996 y 2023. Utilizaron registros independientes sobre el movimiento del hielo, su adelgazamiento y el retroceso de la línea de apoyo. También incorporaron observaciones de radar satelital que permiten detectar cómo responde la masa glaciar a las mareas. Las simulaciones que incluían el deshielo bajo zonas extensas de apoyo reprodujeron mejor los cambios históricos que aquellas basadas en una frontera rígida.

Después, el equipo proyectó su evolución hasta finales de siglo manteniendo constantes las condiciones climáticas de referencia. Los resultados fueron contundentes: mientras el conjunto de modelos utilizado como comparación estimaba una contribución media de aproximadamente 15 milímetros, las nuevas simulaciones con una zona de apoyo de cinco kilómetros alcanzaron 30,1 milímetros, con una incertidumbre de aproximadamente 5,7 milímetros.

La diferencia es prácticamente del doble. Esto no significa que el nivel del mar vaya a aumentar únicamente tres centímetros. Esa cantidad corresponde a la contribución estimada de Thwaites bajo las condiciones del modelo. Para calcular el aumento global deben considerarse otros glaciares, las capas de hielo y la expansión térmica del océano.

Una fecha preocupa especialmente a los científicos: 2038

El «glaciar del Juicio Final» escondía una amenaza bajo el hielo. La ciencia acaba de descubrir que llevamos años subestimando su deshielo
Vista aérea del frente de hielo de Thwaites, fotografiado por la misión IceBridge de la NASA en octubre de 2012. El agua del océano adquiere un intenso color azul junto a la masa de hielo, cuya estabilidad depende también de procesos ocultos bajo su base. © James Yungel / NASA Operation IceBridge.

El estudio también examinó la estabilidad de uno de los principales puntos de apoyo del glaciar, una elevación submarina conocida como dorsal Mouginot. Actualmente, esa estructura ayuda a frenar parcialmente el desplazamiento del hielo. Pero su adelgazamiento podría provocar que termine perdiendo contacto con ella.

En algunas simulaciones, la separación podría comenzar alrededor de 2038, permitiendo que el frente de apoyo retroceda hacia sectores más profundos del fondo marino. No significa que el glaciar vaya a colapsar ese año. La fecha corresponde a un escenario del modelo y describe la posible pérdida de un anclaje natural, no la desaparición completa de Thwaites.

Los investigadores también advierten que sus proyecciones no incorporan un calentamiento oceánico adicional durante las próximas décadas. Por tanto, el resultado demuestra que procesos que ya están ocurriendo pueden generar una pérdida de hielo mayor de la prevista, incluso antes de considerar nuevos aumentos de temperatura. Como explica la Universidad de California en Irvine, comprender estas infiltraciones resulta fundamental para mejorar las previsiones del nivel del mar y anticipar sus consecuencias para las regiones costeras.

Thwaites continúa siendo una de las mayores incógnitas del sistema climático. Pero el nuevo estudio deja una conclusión especialmente relevante: para entender cuánto hielo podría perder la Antártida, ya no basta con observar lo que ocurre en su superficie. Hay que comprender también lo que sucede kilómetros por debajo.

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