Hay pocos juegos de “servicio en vivo” que pueden armar un evento comunitario en vivo como lo puede hacer Fortnite. A lo largo de los años, decenas de millones de jugadores se reúnen para ver recitales, o el debut de J.J. Abrams de Star Wars o lograr que Emperor Palpatine Canonically participe en el chat de Fortnite, y ver películas o incluso lanzar nuevas temporadas con el mismo Galactus comiéndose el mundo.
Baste decir que la idea de Disney y Epic Games mostrando los frutos de la inversión del primero de U$ 1,5 mil millones en el segundo, en D23 este último fin de semana, hizo que hubiera cierto nivel de expectativa. Pero lo que obtuvieron los fans fue más bien mucha espera por cosas que básicamente ya sabían que llegarían.
El último sábado por la noche Epic y Disney anunciaban que los jugadores podrían entrar en una isla especialmente creada en Fortnite para ingresar al panel de Disney Horizons en D3, que prometía actualizaciones sobre los parques temáticos de Disney, además de los primeros detalles oficiales sobre la inversión de Disney en Epic.
El anuncio que creó expectativa
Se había anunciado en febrero que el acuerdo implicaba no solo la apuesta mil millones y medio de dólares, sino también planes para crear “un nuevo universo de juegos y entretenimiento que ampliará todavía más el alcance de las amadas historias y experiencias Disney”. Lo que en realidad hubo fue una recreación virtual del Honda Center de Anaheim, California, decorado con grandes figuras de Din Djarin de The Mandalorian, y Spider Man a cada lado de una pantalla de espera, donde se veían trailers en loop de anteriores colaboraciones de Fortnite y Disney.
Y la espera fue larga. Las puertas de la “experiencia” se abrieron una hora antes de cuando Disney y Epic esperaban que el panel D23 llegara a las noticias relevantes de Fortnite, pero como el panel era más un número musical que un evento de noticias, lo postergaban. ¿Qué podían haber mientras tanto los jugadores? Bailar, más que cualquier otra cosa.
Con emoting que varias veces llamaba a un compás comunal de “animadores” que cuanto más se llenaba hacía que los avatars que no jugaban en ese mar de gente bajo el área de jugadores se encendieran y bailaran. Había monedas coleccionables aquí y allá para re coger, más que nada para experimentar lo que era la espera del avance de la temporada. Podías tomar asiento si querías ver sin filtros lo que fue más de una hora una pantalla sin nada, o con trailers que podrías ver en YouTube.

Los números de algo que no fue lo que se esperaba
Para cuando llegó el momento de que empezara el stream en vivo, todo fue bastante abrupto. Según el conductor del panel, Josh D’Amaro, Jefe de Disney Parks and Products, más de un millón de personas estaban mirando en vivo en Fortnite (Disney luego confirmaría que fueron aproximadamente 1,2 millones).
Son números tristes en comparación con anteriores eventos en vivo como el de Galactus destruyendo la isla al final del final de capítulo 2 en 2020 (unos 15,3 millones) o los recitales dentro del juego de Travis Scott y Marshmello antes de eso (respectivamente, 12,3 y 10,7 millones más o menos), pero parte del atractivo de los eventos dentro del juego de Fortnite es la acción de jugar, donde los jugadores pueden interactuar tangiblemente con el juego y ver el impacto mientras juegan como parte de estas cosas, y lo que los convierte en grandes atractivos.
Entrar para ver gente vestida con ropa casi casual, anunciando una serie de skins crossover es mucho menos atractivo que un recital de música, o que el status quo de todo el juego sea deglutido por un gigante come-planetas. Y sin embargo fue eso, mayormente, lo que hubo en D23.
Apenas terminaron los anuncios de Fortnite, los skins crossover de Villanos de Disney, Los Increíbles y The Mandalorian, junto al primer tráiler de la nueva temporada temática de Marvel en Fortnite, “Absolute Doom”, los videos terminaron abruptamente como si no quisieran que nadie fuera del Honda Center experimentara un anuncio relacionado con Disney Parks en tiempo real.
¿Un cambio en la esencia de Fortnite?
No sorprende en realidad que el evento tal vez fuera más pensado en lo corporativo: casi es eso en lo que se convirtió Fortnite, un “metaverso” como excusa para recargar su contenido original con un océano de crossovers IP. La última vez que Fortnite tuvo toda una temporada dedicada a una colaboración crossover no fue como nada de lo que hubiera hecho el juego con anterioridad, y ahora con la temporada Marvel simplemente es más de lo mismo.
Sin embargo, como ventana que muestra qué esperar de la última incursión de Disney en tratar de que lo suyo deje marca en el mundo de los videojuegos, alinear a Dave Filoni de Lucasfilm, Jennifer Lee de Disney Animation, Pete Docter de Pixar y Kevin Feige de Marvel para anunciar skins de Fortnite no fue exactamente un momento rompedor de la cultura.
Por supuesto que habrá más a partir del negocio. Del equipo Disney en el escenario hubo varios que destacaron que todavía se estaba trabajando en esto en las etapas iniciales. El elemento no-Fortnite más tangible que se reveló este fin de semana fue que Lucasfilm sigue trabajando con Unreal Engine de Epic para desarrollar una nueva actualización de un juego temático de Mandalorian para Millennium Falcon: Smugglers Run, pero incluso eso reiteraba cosas que ambas compañías ya estaban haciendo.
Quizá, más de lo mismo es reflejo de las ambiciones actuales en igual medida de Disney y Epic, pero uno habría esperado que dos de las más grandes compañías de entretenimiento trabajando juntas en serio podrían haber logrado algo un poco más atractivo.
Lástima que lo único que quedó fue un teatro digital vacío, lleno de los cuerpos de NPCs animando, con monedas para coleccionar y la promesa de skins para comprar en el futuro mientras tú seguías calladamente con el emoting para que los animadores siguieran con lo suyo.