Durante años se asumió que ambos hemisferios del planeta devolvían al espacio cantidades similares de radiación solar, manteniendo un delicado equilibrio climático. Sin embargo, datos de satélites de la NASA recopilados entre 2001 y 2024 demuestran lo contrario: el norte retiene más energía que el sur. Este hallazgo abre un interrogante inquietante sobre el futuro del clima terrestre, ya que el cambio altera patrones de circulación atmosférica y de lluvias a escala global.
Un balance alterado de energía solar
Los investigadores constataron que el hemisferio norte “se oscurece” más rápido: refleja menos radiación solar y, por lo tanto, absorbe más calor. Este contraste no existía a comienzos del siglo XXI, lo que señala una aceleración reciente en el calentamiento septentrional.
El hemisferio norte ha sufrido un octubre muy cálido tal y como se aprecia en la imagen, con zonas llegando a temperaturas récord.
🔴: Más cálido de lo normal. pic.twitter.com/ByGTnrQGrK— Gorka Orive (@gorka_orive) November 6, 2022
Factores detrás del cambio
Tres procesos destacan en el análisis:
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Reducción de contaminación atmosférica, que disminuye las partículas que antes reflejaban luz.
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Disminución de nieve y hielo, que expone superficies oscuras que absorben energía.
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Mayor vapor de agua en la atmósfera, que atrapa calor adicional.
Aunque las nubes influyen en el balance, su efecto no alcanza para compensar estas tendencias.
Es como si algún Dios, con una lupa gigante, estuviese quemando el Mar de Kara. Hasta 24°C más caliente de lo normal (!!!)
Mientras, en la Península Ibérica, unos 6°C menos de lo habitual…
Las anomalías en el Hemisferio Norte son absurdas, increíbles. Es el #CaosClimático pic.twitter.com/vETd9c2UnC
— lacaiguda (@lacaiguda) January 8, 2021
Consecuencias climáticas globales
Este desequilibrio energético podría modificar la circulación de vientos y océanos, además de desplazar zonas de lluvias tropicales. El hemisferio norte ya muestra un calentamiento más rápido y precipitaciones intensificadas. Si la tendencia se prolonga, fenómenos extremos como sequías, inundaciones y tormentas podrían ganar frecuencia y severidad.
La urgencia de observar y actuar
Los científicos subrayan que aún no está claro si las nubes podrán restaurar el equilibrio en el futuro. Mientras tanto, recomiendan reforzar los sistemas de monitoreo climático global y preparar estrategias de adaptación, ya que este cambio sutil pero constante amenaza con reconfigurar el clima planetario en las próximas décadas.
Fuente: Infobae.