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Ciencia

El hielo de la Antártida guarda un secreto inquietante. La ESA detecta 85 estructuras ocultas que cambian el destino de los glaciares

Lo que parecía un paisaje inmóvil es, en realidad, un sistema dinámico de lagos subterráneos. Su actividad periódica altera la superficie del hielo y compromete la estabilidad del continente. Si uno de ellos, como el lago Vostok, llegara a vaciarse, el impacto sobre el equilibrio global sería incalculable.
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Durante años, la Antártida fue vista como una gigantesca planicie helada, estática y silenciosa. Sin embargo, las observaciones del satélite CryoSat de la Agencia Espacial Europea (ESA) han cambiado esa percepción. Un análisis de más de una década de datos revela la existencia de 85 estructuras activas bajo el hielo, lagos que se llenan y drenan como un sistema oculto de arterias líquidas. Y su influencia es mucho mayor de lo que se pensaba.

Un mapa oculto bajo kilómetros de hielo

La Antártida oculta un sistema desconocido. Satélites revelan 85 estructuras activas que podrían reescribir las predicciones del nivel del mar
© Hanga.

Los investigadores detectaron que estas masas de agua no permanecen quietas. Se expanden y se vacían periódicamente, modificando de manera sutil la altura de la superficie antártica. El hallazgo amplía el inventario de lagos subglaciales activos a 231 en total, lo que dibuja una red oculta y dinámica bajo el continente blanco.

Lo inquietante es que estos procesos no son locales: afectan a la estabilidad de la capa de hielo y, en consecuencia, a la forma en que los glaciares se desplazan hacia el mar. Es un sistema vivo que podría acelerar la subida del nivel del mar si pierde equilibrio.

Ciclos que transforman el continente

La Antártida oculta un sistema desconocido. Satélites revelan 85 estructuras activas que podrían reescribir las predicciones del nivel del mar
© ESA/AOES Medialb.

El estudio, publicado en Nature Communications, señala que algunas de estas estructuras están interconectadas. Cinco grandes redes hidrológicas actúan en conjunto, redistribuyendo el agua y alterando la dinámica de los glaciares.

Como explicó la profesora Anna Hogg, de la Universidad de Leeds: “Fue fascinante descubrir que las áreas de los lagos subglaciales pueden cambiar durante los diferentes ciclos de llenado o drenaje”. En otras palabras, la Antártida respira bajo el hielo, aunque esa respiración pueda tener efectos devastadores.

El caso extremo del lago Vostok

La Antártida oculta un sistema desconocido. Satélites revelan 85 estructuras activas que podrían reescribir las predicciones del nivel del mar
© ESA.

Entre todos los lagos, uno destaca: el Vostok, situado a casi cuatro kilómetros bajo la superficie helada. Es considerado estable, pero su volumen es tan inmenso que podría llenar el Gran Cañón y aún sobrar agua. Si llegara a vaciarse de forma abrupta, el impacto sobre la capa de hielo y el nivel del mar sería enorme.

El coordinador del Polar Science Cluster de la ESA, Martin Wearing, lo resume con claridad: “Cuanto más entendamos los procesos complejos que afectan a la capa de hielo antártica, con mayor precisión podremos proyectar la magnitud del aumento del nivel del mar”.

La Antártida ya no es un bloque congelado e inmutable. Es un continente con un sistema oculto, dinámico y activo que podría dictar el futuro de los océanos. La gran incógnita no es si estos lagos influyen en el planeta, sino cuándo lo harán de manera irreversible.

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