En el remoto mar de Weddell, frente a la región de Maud Rise, un vacío oscuro interrumpe la blancura infinita del hielo. Los científicos lo llaman polinia: un agujero en la capa helada que revela el océano oculto bajo ella. El tamaño de este fenómeno y su persistencia han convertido un evento natural en una advertencia climática.
Un agujero del tamaño de un país
Las polinias son relativamente comunes en el hielo marino, pero la dimensión de la registrada en Maud Rise sorprende: ocupa un área equivalente a toda Suiza. Descubierta recientemente por satélites, ha capturado la atención mundial porque recuerda a otra polinia aún mayor observada en la década de 1970.
Lo que alarma a los investigadores es su permanencia. En lugar de cerrarse en pocos días, el agujero ha permanecido abierto durante semanas, lo que apunta a cambios profundos en la dinámica climática y oceánica de la región.
El papel del viento y la sal

La explicación científica combina varios factores. El transporte de Ekman, generado por vientos persistentes, arrastra agua cargada de sal hacia la zona. Esa sal actúa desde abajo debilitando el hielo y facilita su desintegración. A esto se suman tormentas extratropicales que empujan las placas hacia fuera, mientras ríos atmosféricos aportan calor adicional a la superficie.
La conjunción de estos fenómenos ha mantenido la polinia abierta contra todo pronóstico, como una cicatriz imposible de cerrar en medio del océano Austral.
Un reloj climático en marcha
Más allá de lo espectacular, cuenta El Economista de España, el agujero tiene un efecto global: permite que el océano libere calor y dióxido de carbono a la atmósfera, modificando la circulación oceánica que regula el clima del planeta. La investigación publicada en Science Advances advierte que la permanencia de estas polinias podría acelerar el cambio climático y hacer más impredecibles los patrones meteorológicos.
Lo que ocurre en un rincón de la Antártida no se queda allí: cada apertura de estas ventanas oscuras conecta directamente con el delicado equilibrio climático del que depende la vida en la Tierra.