Saltar al contenido

El hielo que lo recuerda todo: el núcleo antártico que podría reescribir la historia del clima

Un cilindro de hielo extraído de las profundidades antárticas promete revelar los secretos del clima terrestre de los últimos 1,5 millones de años. Esta proeza científica permitirá comprender cómo evolucionó nuestra atmósfera y por qué ocurrió una misteriosa transformación climática hace un millón de años. El pasado congelado está a punto de hablar.

Una cápsula del tiempo helada ha llegado al laboratorio. Se trata del núcleo de hielo más antiguo jamás extraído en la historia humana, con 2800 metros de antigüedad congelada que abarcan un millón y medio de años de clima terrestre. Científicos del British Antarctic Survey inician su análisis en busca de respuestas sobre nuestro pasado atmosférico, y, quizás, sobre el futuro climático que nos espera. Esto es lo que esperan encontrar.


Una misión científica en los confines del planeta

El proyecto Beyond EPICA – Oldest Ice, financiado por la Comisión Europea, ha logrado un hito sin precedentes. Un equipo internacional de científicos viajó a Little Dome C, uno de los lugares más remotos y hostiles de la Antártida, para perforar hasta el lecho rocoso y recuperar un cilindro de hielo que contiene el registro más antiguo del clima terrestre.

Con temperaturas estivales de -35 °C y condiciones extremas de aislamiento, extraer 2800 metros de hielo no ha sido tarea sencilla. Cada fragmento recuperado fue tratado con máximo cuidado, consciente de que contenía información única e irreemplazable sobre el pasado del planeta. “Ningún otro lugar conserva un registro tan extenso de la atmósfera pasada como la Antártida”, explicó la doctora Liz Thomas, jefa del equipo científico.


Hielo que conserva el aliento del pasado

Los núcleos de hielo funcionan como cápsulas del tiempo: en sus capas se encuentran atrapadas burbujas de aire, partículas y elementos químicos que retratan fielmente la atmósfera de épocas remotas. El nuevo núcleo duplicará el alcance temporal de estudios anteriores, que llegaban “solo” a los últimos 800.000 años.

Gracias a una técnica llamada análisis de flujo continuo, los científicos derretirán secciones del hielo de forma controlada para medir concentraciones de dióxido de carbono, impurezas y otras pistas químicas. Con estos datos podrán reconstruir con precisión variables fundamentales como la temperatura atmosférica, la extensión del hielo marino o la productividad de los océanos a lo largo de milenios.


El enigma del cambio climático del pasado

Una de las grandes incógnitas que este núcleo podría ayudar a resolver es la llamada Transición del Pleistoceno Medio, un cambio drástico ocurrido hace un millón de años. Hasta entonces, los ciclos glaciales ocurrían cada 41.000 años, pero tras esa transición, pasaron a suceder cada 100.000 años. La causa exacta de esta alteración aún se desconoce.

Las teorías son muchas, pero la clave podría estar oculta entre capas de hielo tan compactas como la roca. Este conjunto de datos sin precedentes permitirá comprender la relación entre las concentraciones de CO₂ y las variaciones climáticas a lo largo de períodos desconocidos, y brindar así una base más sólida para predecir el futuro del clima del planeta.

Con el pasado en la mano, los científicos están listos para escuchar lo que el hielo tiene que contar.

Fuente: Meteored.

También te puede interesar