Durante la madrugada del domingo 26 de octubre, el huracán Melissa se intensificó de manera explosiva hasta alcanzar la categoría 5, la máxima en la escala Saffir-Simpson. El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos advirtió que el fenómeno mantiene vientos sostenidos de más de 250 kilómetros por hora y se desplaza lentamente sobre las cálidas aguas del mar Caribe, en dirección a la costa sur de Jamaica. Su llegada a tierra se prevé para el martes, con consecuencias potencialmente catastróficas.
Un desarrollo sin precedentes
El crecimiento de Melissa ha sorprendido incluso a los meteorólogos más experimentados. En apenas doce horas pasó de tormenta tropical a huracán mayor, un ritmo que duplica la velocidad de intensificación considerada “rápida” por los especialistas. La presión central del sistema cayó hasta 944 hectopascales, generando un gradiente extremo que alimenta los vientos huracanados.
El NHC señaló que las condiciones del Caribe —temperaturas oceánicas superiores a los 30 °C y baja cizalladura del viento— favorecen que Melissa mantenga o incluso incremente su fuerza antes del impacto.
Lluvias, marejada y vientos devastadores
Las previsiones anuncian un escenario crítico: más de 1.000 milímetros de lluvia podrían acumularse en menos de tres días, un volumen suficiente para causar deslizamientos, inundaciones repentinas y desbordamientos de ríos.
Además, la marejada ciclónica podría elevar el nivel del mar entre tres y cinco metros, inundando amplias zonas costeras. Las rachas de viento, que podrían superar los 260 km/h, amenazan con derribar viviendas, arrancar tejados y provocar apagones prolongados en toda la isla.
El mayor riesgo recae sobre Kingston y la franja sur, donde se concentran más de 600.000 habitantes. Las autoridades han habilitado refugios, suspendido clases y cerrado oficinas públicas, mientras los equipos de emergencia se preparan para operaciones de rescate y asistencia.
El poder destructivo de la naturaleza
Los huracanes de categoría 5 son auténticas máquinas termodinámicas. Al liberar calor latente desde las tormentas eléctricas que rodean su ojo, generan un “vacío” que acelera el viento hacia el centro. Cuanto mayor es la diferencia de presión, más violenta se vuelve la circulación.
Este proceso, alimentado por las aguas cálidas, convierte a Melissa en un sistema de una energía descomunal capaz de arrasar infraestructuras enteras y modificar el paisaje costero en cuestión de horas.
🌪️ Huracán Melissa amenaza con catástrofe en el Caribe.
⚠️ El huracán Melissa aumentó su intensidad y alcanzó este lunes la categoría 5, la más alta en la escala Saffir-Simpson que mide la velocidad de sus vientos sostenidos, con vientos máximos que alcanzan los 260 km/h. Las… pic.twitter.com/TOj77feh1L
— Agencia Venezuela News (@AgenciaVNews) October 27, 2025
Preparativos y esperanza ante la tormenta
El Gobierno jamaicano ha pedido calma pero urgió a la población a cumplir las órdenes de evacuación y asegurar sus hogares. Se recomienda almacenar agua, alimentos no perecederos y linternas, así como evitar desplazamientos innecesarios.
Mientras tanto, los satélites del NHC y del Servicio Meteorológico de Jamaica vigilan cada movimiento del huracán, cuya trayectoria posterior podría afectar también al este de Cuba y al suroeste de Haití.
En una temporada ciclónica ya inusualmente activa, Melissa podría pasar a la historia como el fenómeno más destructivo del Caribe en 2025.
Fuente: Meteored.