Saltar al contenido
Ciencia

El James Webb detectó exoplanetas con atmósferas llenas de los mismos compuestos que generan el smog del diésel. No hay industria allí: la radiación estelar lo fabrica sola a 600 kelvin

Un equipo liderado por Jeehyun Yang de la Universidad de Chicago publicó en The Astrophysical Journal Letters el primer estudio que aplica ingeniería química al análisis de atmósferas de exoplanetas. Los modelos muestran que en subneptunos con temperaturas de equilibrio cercanas a los 600 K y alta metalicidad, la radiación estelar puede producir hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH), los mismos compuestos presentes en el hollín del diésel. GJ 1214 b, a 48 años luz, es uno de los candidatos más claros
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

Los hidrocarburos aromáticos policíclicos, conocidos como PAH, son los compuestos que se forman cuando se quema diésel, carbón o madera y que contribuyen al smog urbano. Son cancerígenos, se adhieren a partículas finas y son el tipo de contaminante que los filtros antipartículas de los coches modernos intentan retener. Ahora el James Webb detectó sus huellas en atmósferas de exoplanetas situados a decenas de años luz. Nadie los quemó allí. La radiación de su estrella los fabrica sola, a temperaturas donde la química empieza a comportarse como un motor de combustión gigante.

La primera vez que alguien aplica ingeniería química a exoplanetas: PAH en atmósferas de subneptunos

Detectaron una señal débil en la luz de varias estrellas y al seguirla encontraron algo inesperado. Podría haber cientos de exoplanetas ocultos orbitando tan cerca de sus estrellas que hasta ahora eran invisibles
© NASA/JPL-Caltech.

El estudio, publicado en The Astrophysical Journal Letters, fue liderado por Jeehyun Yang, académica posdoctoral en la Universidad de Chicago. Yang señaló que, hasta donde ella sabe, es la primera vez que alguien aplica la ingeniería química al estudio de exoplanetas, una disciplina que normalmente modela reacciones en procesos industriales terrestres. Su equipo usó esos mismos modelos para simular qué ocurre en las capas altas de atmósferas planetarias cuando la radiación ultravioleta de una estrella interactúa con una mezcla de gases ricos en carbono.

Los planetas analizados son subneptunos: cuerpos más grandes que la Tierra pero menores que Neptuno, abundantes en la galaxia y difíciles de caracterizar. Los modelos se centraron en atmósferas con temperaturas de equilibrio de entre 500 y 800 K (unos 227 a 527 grados Celsius). La producción de PAH alcanzó su punto más favorable cerca de los 600 K, un umbral que depende también de la relación carbono-oxígeno y de la metalicidad atmosférica.

Por qué importa la relación carbono-oxígeno: el interruptor que activa la fábrica de hollín

La proporción entre átomos de carbono y de oxígeno en una atmósfera determina qué moléculas se forman y cuáles no. En atmósferas con más oxígeno que carbono, el carbono tiende a quedarse atrapado en CO y CO₂. Cuando la proporción se invierte y el carbono supera al oxígeno, el carbono libre puede encadenarse en estructuras más complejas: primero metano, luego hidrocarburos más pesados y, bajo radiación ultravioleta intensa, los anillos aromáticos que caracterizan a los PAH.

La metalicidad, es decir, la abundancia de elementos más pesados que el helio en la atmósfera, también influye: atmósferas de alta metalicidad son más ricas en los precursores necesarios para la síntesis de PAH. Esas condiciones hacen que algunos subneptunos sean, en esencia, reactores fotoquímicos naturales capaces de producir continuamente partículas oscuras que se acumulan en sus capas superiores.

GJ 1214 b: el exoplaneta a 48 años luz que encaja con el perfil de fábrica de smog

El candidato más específico que identifica el estudio es GJ 1214 b, un subneptuno situado a unos 48 años luz con una masa de 6,26 veces la de la Tierra y un radio de 2,74 veces el terrestre. Orbita una estrella enana roja cada 1,58 días terrestres, una proximidad extrema que determina su temperatura de equilibrio cercana a los 550 K. Las observaciones previas del James Webb ya mostraron importantes diferencias térmicas entre la cara diurna y la nocturna de GJ 1214 b, lo que apunta a una circulación atmosférica ineficiente para repartir el calor. Esa dinámica, combinada con su alta metalicidad, lo convierte en uno de los candidatos más claros para buscar señales de PAH en futuras observaciones.

Qué cambia para la búsqueda de atmósferas: el hollín como interferencia que hay que modelar

La detección de atmósferas de exoplanetas por espectroscopía, que es el método que usa el James Webb, consiste en analizar qué longitudes de onda de luz se absorben cuando un planeta pasa frente a su estrella. Cada molécula absorbe en longitudes de onda específicas, lo que permite identificarla. El problema es que las partículas de PAH son oscuras y opacas, y pueden enmascarar o alterar las señales de otras moléculas. Si los modelos de Hauger son correctos, muchas atmósferas de subneptunos que parecen tener una composición determinada podrían estar mostrando en realidad la señal distorsionada por una capa de hollín. Eso hace necesario incluir la química de los PAH en los modelos de interpretación espectral para no confundir las huellas de moléculas que interesan para la búsqueda de habitabilidad.

Compartir esta historia

Artículos relacionados