Perseverance lleva años disparando un láser contra las rocas de Marte para averiguar de qué están hechas. En tres de ellas, sin embargo, apareció una señal que los científicos no habían encontrado jamás en el planeta rojo.
Era corindón, óxido de aluminio cristalizado y el mismo mineral que, cuando incorpora determinados elementos, puede convertirse en algunas de las gemas más conocidas de la Tierra: rubíes y zafiros.
El descubrimiento acaba de publicarse en Geophysical Research Letters. El equipo encabezado por A. M. Ollila identificó el mineral en tres pequeñas rocas claras ricas en plagioclasa encontradas por Perseverance mientras recorría el borde del cráter Jezero. Es la primera identificación de corindón en Marte, ya sea mediante observaciones orbitales, análisis sobre la superficie o meteoritos marcianos estudiados en la Tierra. Y ahí empieza lo interesante.
No, Perseverance no ha encontrado una mina de rubíes en Marte

Las tres rocas fueron bautizadas Hampden River, Coffee Cove y Smiths Harbour. Son lo que los geólogos llaman float rocks: fragmentos que ya no están unidos al afloramiento donde se formaron y que, por tanto, pueden haber viajado desde otro lugar.
SuperCam las examinó mediante espectroscopia de luminiscencia resuelta en el tiempo. El instrumento excita el material con un láser y estudia después la luz emitida para identificar minerales y elementos presentes en cantidades diminutas. SuperCam está precisamente diseñado para analizar a distancia la composición química y mineralógica de las rocas marcianas.
En este caso aparecieron dos fuertes picos alrededor de 692,7 y 694,1 nanómetros, además de una señal con una duración de milisegundos. El patrón es consistente con iones de cromo incorporados al corindón.
En la Tierra, el corindón puro es incoloro. El cromo puede darle tonos rojos o rosados y originar rubíes, mientras que otras impurezas están relacionadas con diferentes variedades de zafiro.
Eso no significa que haya piedras preciosas brillantes desperdigadas por Jezero. Los investigadores hablan de granos muy pequeños de corindón atrapados dentro de las rocas, no de grandes gemas visibles.
El verdadero misterio es cómo consiguió formarse

El corindón tiene unas exigencias químicas bastante particulares: suele aparecer en ambientes ricos en aluminio y pobres en silicio, mediante procesos magmáticos o metamórficos. Y aquí aparece la contradicción.
Las tres rocas marcianas donde fue detectado son precisamente ricas en plagioclasa, un mineral de silicato que también contiene aluminio. En condiciones normales, la presencia de suficiente silicio favorece que el aluminio termine formando minerales silicáticos en lugar de corindón.
Encontrar ambos juntos no es imposible. Pero obliga a explicar qué ocurrió para crear localmente las condiciones necesarias.
El propio equipo considera que la explicación más plausible está justo debajo de las ruedas de Perseverance: el gigantesco impacto que creó el cráter Jezero, o impactos posteriores en su borde.
Un impacto brutal puede haber fabricado el “mineral de los rubíes”

Los impactos de meteoritos generan durante instantes presiones y temperaturas extraordinarias. En la Tierra y la Luna se ha encontrado corindón asociado a materiales afectados por impactos, y los granos producidos de esta manera pueden ser extremadamente pequeños, justo como parecen ser los marcianos.
La hipótesis planteada por los investigadores propone que el mineral pudo surgir mediante metamorfismo provocado por impactos, posiblemente en el contacto entre materiales ricos en aluminio y rocas máficas o ultramáficas. La interacción con fluidos también pudo intervenir en alguna etapa, aunque los autores dejan abiertas otras explicaciones.
Eso convierte el hallazgo en algo bastante más interesante que encontrar el ingrediente de una gema.
Perseverance aterrizó en Jezero en 2021 precisamente para reconstruir la historia geológica y potencialmente habitable de una región que antiguamente contuvo un lago, además de almacenar muestras para un posible análisis futuro en la Tierra.
Ahora Marte ha añadido un mineral completamente nuevo a ese relato.
No hemos encontrado rubíes marcianos esperando a ser extraídos. Hemos encontrado algo científicamente más valioso: una pista de que la corteza de Marte atravesó procesos químicos, térmicos y geológicos más diversos de lo que su superficie rojiza deja entrever.