Durante años los robots de seis ruedas de la NASA han estado recorriendo el terreno marciano recolectando datos preciosos y captando imágenes de su travesía. Cada tanto aparece algo en las fotos que se ve casi demasiado familiar: una cuchara, una dona, o un rostro que se ve muy real.
En una imagen reciente tomada por el Perseverance aparece un grupo de rocas dispersas en el arenoso paisaje de Marte. Una de ellas impacta. Está a la izquierda de la foto, y tiene aspecto peculiar: parece un rostro que yace de costado con ojos, nariz y boca. Es innegable que se ve como un rostro humano.
El Perseverance ahora está pasando por el cráter Jezero, una región de Marte que tal vez en alguna época estuvo inundada con agua. El rover de la NASA captó esta imagen el 27 de septiembre.
Marte es un frío y árido mundo desértico con muchísimas rocas. El planeta está en las proximidades del principal cinturón de asteroides y su atmósfera tiene solo el 1% de la densidad de la de la Tierra. Las rocas espaciales pueden viajar por la atmósfera marciana y al caer sobre el terreno no se desintegran en pedazos pequeños como sucedería con la atmósfera terrestre. La mayoría de las rocas se formaron por la actividad volcánica, la erosión del viento, y antiguas corrientes de agua que se han secado hace mucho tiempo.
¿Por qué vemos un rostro?

El mes pasado el Perseverance captó la imagen de una roca con líneas como las de una cebra. La misión le puso el mote de Castillo de Freya, por la famosa cumbre del Gran Cañón. En julio el rover encontró otra roca con temática animal en Marte, con un patrón de manchas como las de un leopardo.
El rostro de costado es el último en una serie de rocas extrañas que muestran las imágenes en crudo del Perseverance. El planeta rojo no tiene toda la culpa de su extraña colección de rocas. A veces nos dejamos llevar al interpretar lo que vemos en otro mundo, como sucede con la formación de rocas que parece un portal, con el rostro humano que emerge de la superficie rocosa de Marte, o como en este caso, con un rostro que pide en oración el dulce alivio de la muerte.
Que veamos rostros en objetos inanimados se debe a un fenómeno conocido como pareidolia, una ilusión psicológica que hace que nuestra percepción imponga una interpretación con sentido a estímulos insignificantes.
Algunos han sido presa de la pareidolia al punto de inventar teorías que satisfagan lo que su cerebro interpreta. En 1976 el Viking 1 captó la imagen de la región Cydonia de Marte, una formación que parecía un rostro humano. Dio lugar a rumores de que una antigua civilización marciana había construido un monumento a los antiguos habitantes del planeta. Pero se trataba de una colina con forma extraña, y nada más.