Un comportamiento tan común como extraordinario
La construcción de nidos es tan esencial para las aves como las plumas o el vuelo. Ramas, musgo, barro o incluso restos humanos como plásticos sirven para levantar la estructura. Pero en algunas especies aparece algo especial: una capa final hecha de plantas frescas aromáticas, añadidas con precisión quirúrgica por machos o hembras según la especie.
Este comportamiento, lejos de ser universal, es excepcional. Apenas unas pocas especies —como el herrerillo común, el estornino pinto o el estornino negro— seleccionan hojas, hierbas o flores recién cortadas y las incorporan al nido justo antes o durante la puesta.
Una selección vegetal que no es casual
Las aves no recogen cualquier planta. Los estudios en Portugal, Francia y Sierra Nevada demuestran que la elección es minuciosa y cambia según región y especie.
El herrerillo común prefiere menta en Coímbra, marrubio en Sierra Nevada y milenrama en Córcega. Los estorninos son más eclécticos, capaces incluso de añadir flores. Además, el trabajo está repartido por sexos: las hembras de herrerillo son quienes aportan estas plantas; en los estorninos, solo los machos.
Lo que realmente llama la atención es que muchas de estas plantas son aromáticas, ricas en compuestos volátiles como limoneno o sabineno, conocidos por sus propiedades antimicrobianas e insecticidas.

¿Para qué sirven realmente? La ciencia duda
Durante décadas se han puesto a prueba varias hipótesis:
1. Repeler parásitos y bacterias.
La evidencia es sólida, pero con matices. Experimentos con menta en Coímbra mostraron que reduce los ácaros hematófagos, pero no afecta a las larvas de moscas. Lo mismo ocurre en otras regiones: protege, pero no de todos los parásitos.
2. Estimular el sistema inmune.
Las plantas aromáticas podrían mejorar la fisiología de los polluelos —más glóbulos blancos, mejor crecimiento, mayor hematocrito—, pero los resultados son inconsistentes. En algunos casos funcionan; en otros no hay efecto.
3. Ser un ornamento sexual.
Especialmente en estorninos: los machos introducen flores y plantas como exhibición, quizá para atraer pareja o reforzar el vínculo. Es una idea sugerente, aunque sin pruebas concluyentes sobre su contenido informativo.

Un enigma evolutivo aún sin resolver
¿Por qué unas especies usan plantas frescas y otras no? ¿Es un rasgo ancestral o surgió varias veces? Hoy no existe un “árbol filogenético” de este comportamiento, por lo que la evolución del fenómeno sigue en la sombra.
Lo que sí sugieren los datos es una diversificación funcional: distintas especies parecen haber adoptado este comportamiento por razones diferentes. Además, todavía desconocemos si está respaldado por la genética o si podría incluso ser contraproducente en algunos lugares.
Lo que viene: un misterio científico con aroma a plantas frescas
Pese a décadas de investigación, la pregunta sigue abierta: ¿por qué algunas aves adornan sus nidos con plantas aromáticas?
Puede que para unas sean medicinas, para otras perfumes, para otras señales sexuales. La respuesta definitiva aún no existe, pero la ciencia avanza hacia ella con cada nueva temporada de cría.
Fuente: TheConversation.