Las bebidas energéticas son parte del día a día de millones de personas, pero un nuevo estudio ha reavivado el debate sobre sus posibles efectos adversos. Esta vez, el foco está en la taurina, un aminoácido que ha sido asociado con el crecimiento de células cancerosas en experimentos con ratones. Aun así, los expertos piden cautela a la hora de interpretar estos resultados.
Un estudio que desató alarmas… pero con matices
El artículo que encendió la polémica fue publicado en la revista Nature y estudió la relación entre la taurina y la leucemia, un tipo de cáncer que afecta a la sangre. La investigación no se llevó a cabo en humanos, sino en ratones, y concluyó que las células leucémicas pueden emplear la taurina como “combustible” para crecer más rápido.

No obstante, la autora principal del estudio, la doctora Jeevisha Bajaj, fue clara: no se ha demostrado que la taurina cause leucemia. De hecho, no se administró taurina a ratones sanos ni a personas, por lo que extrapolar estos resultados sería precipitado. Lejos de ser una condena al aminoácido, el hallazgo podría abrir nuevas vías terapéuticas: si se consigue bloquear el uso de taurina por parte de las células malignas, podría tratarse este tipo de cáncer de forma más eficaz.
¿Es necesario evitar la taurina?
Expertos como el Dr. Thomas George, oncólogo de la Universidad de Florida, coinciden en que el estudio fue riguroso, pero no implica que haya que eliminar la taurina de la dieta. Este compuesto está presente de manera natural en el cuerpo humano y en alimentos como carnes, mariscos o productos lácteos. Se añade a bebidas energéticas y suplementos por sus posibles beneficios para el rendimiento físico y la salud muscular.
Eso sí, las concentraciones que aparecen en las bebidas energéticas son hasta mil veces superiores a las que se encuentran de forma natural, lo que ha despertado cierta inquietud.
Taurina: ¿riesgo, beneficio o ambas cosas?
El panorama científico en torno a la taurina es complejo. Investigaciones anteriores, como las del doctor Vijay Yadav, han mostrado que podría mejorar la salud cardiovascular y alargar la vida en animales. Incluso hay estudios que indican que podría potenciar ciertos tratamientos contra el cáncer.
Al mismo tiempo, se están explorando posibles efectos adversos, como alteraciones en la microbiota intestinal que podrían estar relacionadas con el cáncer colorrectal. Estos resultados, sin embargo, aún no son concluyentes.

Más allá de la taurina, conviene recordar que las bebidas energéticas contienen grandes cantidades de azúcar y cafeína, lo cual sí está vinculado a riesgos claros para la salud, como la diabetes, insomnio, ansiedad o afecciones cardíacas.
Moderación, la clave para no correr riesgos
Los expertos coinciden en que, para la población general, no hay pruebas suficientes para considerar la taurina como un factor de riesgo cancerígeno directo. Sin embargo, sí se recomienda prudencia, especialmente en personas con leucemia o antecedentes de este cáncer.
Hasta que haya más datos, lo más sensato es aplicar el principio de moderación. Como dice el refrán: ni tanto que queme al santo, ni tan poco que no lo alumbre.
Fuente: Health.