El multimillonario Marc Benioff, CEO de Salesforce, promueve la tecnología de inteligencia artificial que vende su compañía. Esta semana Benioff publicó un artículo en la revista TIME, que compró de la Meredith Corporation en 2018, donde defendía la inminente oleada de automatización de las nuevas tecnologías de IA como “una revolución que fundamentalmente redefinirá la forma en que los humanos trabajamos, vivimos y nos conectamos los unos con los otros”.
En los últimos dos años hemos sido testigos de los avances de la IA que captaron nuestra imaginación con inauditas capacidades en lenguaje e ingenio. Y aunque son desarrollos impresionantes, este es solo el comienzo. Estamos entrando en una nueva era de agentes de IA autónomos que pueden actuar por sí mismos y trabajar más que los humanos”, escribió.
Benioff presenta una retórica utópica de optimismo humano, en una estrategia publicitaria agresiva que busca vender software. Cuando Steve Jobs hizo debutar el iPhone en 2007, se refirió a éste como “producto revolucionario y mágico”, y quienes lo apoyaban decían que “cambiaría el mundo”. Lo mismo se dijo de Facebook cuando se lanzó en 2004, y de Twitter, que cambiaría la inclinación del eje de la Tierra.
Por cierto, todas estas cosas sí han cambiado el mundo, aunque el de algunas personas cambió más que el de otras. Los creadores de esos dispositivos, por ejemplo, son fabulosamente ricos. Pero ¿qué tal nos va a los demás?
Menos puestos de trabajo para nosotros
La Inteligencia Artificial, al igual que todos sus antecedentes, ha llegado y el nuevo producto revolucionario se dispone a cambiar el mundo. Pero los agentes de IA ¿de qué manera transformarán la vida humana para mejorar? Según el multimillonario el beneficio primario sería que el software puede hacer trabajos que solían hacer los humanos.
“Por primera vez la tecnología no solo ofrece herramientas para que los humanos hagan el trabajo. Está brindando trabajo digital, inteligente y escalable que realiza las tareas de forma autónoma. En lugar de esperar que el humano ingrese los datos, los agentes pueden analizar información, tomar decisiones, actuar independientemente, y van adaptándose y aprendiendo con el tiempo. Por ejemplo, veamos una tienda durante las fiestas de fin de año. Lo tradicional es que los humanos o un software pre-programado se ocupe de las consultas de clientes o la actualización del inventario. Pero ahora los agentes digitales inteligentes pueden responder a los clientes en tiempo real, monitorear los niveles de stock, reordenar el inventario e incluso coordinar con los proveedores y todo eso, sin intervención humana”, escribió Benioff.
Todo está muy bien, pero para el resto de nosotros, el hecho de que las compañías contraten menos personas no suena tan atractivo. Según las estadísticas federales hoy hay 7 millones de personas desempleadas en los EE.UU., y millones están “subempleadas”, es decir con empleos de bajos salarios que no ofrecen estabilidad o esperanza para el futuro. También hay casi 37 millones de pobres viviendo en EE.UU., y las personas de 65 años o más que siguen trabajando porque no ganan lo suficiente después de retirarse, han aumentado en un 120 % en los últimos veinte años.
Mi pregunta, entonces, es: ¿Por qué crearíamos una economía en la que hubiera menos oportunidades de empleo?