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Tecnología

Una startup quiere llenar el cielo de espejos gigantes para eliminar la noche, y los científicos advierten que puede arruinar el sueño de toda la humanidad

La empresa Reflect Orbital quiere lanzar hasta 50.000 satélites espejo para reflejar luz solar sobre la Tierra de noche. Los presidentes de cuatro sociedades científicas internacionales ya enviaron cartas de alerta a la FCC: la luz generada podría alterar los ritmos circadianos humanos, desorientar especies migratorias y ser cuatro veces más brillante que la luna llena
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La noche existe desde que existe la vida. Miles de millones de años de evolución ocurrieron bajo esa alternancia de luz y oscuridad que los seres vivos aprendieron a anticipar, aprovechar y necesitar. Ahora, una startup californiana llamada Reflect Orbital quiere borrarla. O al menos, cobrar por atrasar su llegada.

La propuesta es tan ambiciosa como perturbadora: lanzar una constelación de hasta 50.000 satélites equipados con espejos gigantes que reflejen luz solar sobre zonas específicas de la Tierra durante las horas de oscuridad. El primer satélite experimental, llamado EARENDIL-1, con un espejo de 18 metros de lado, ya tiene una solicitud de lanzamiento ante la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos (FCC) para este mismo año. Y los científicos han empezado a encender las alarmas.

Qué quiere hacer exactamente Reflect Orbital

Constelacion De Satelites
© Shutterstock

El plan de Reflect Orbital es vender luz solar nocturna como servicio. Sus satélites orbitarían a unos 625 kilómetros de altura siguiendo una trayectoria sincrónica con el Sol, lo que les permitiría permanecer siempre bañados por la luz solar y redirigirla hacia zonas de la Tierra que ya están en la oscuridad. Cada satélite podría iluminar un área de entre 5 y 7 kilómetros de diámetro durante unos pocos minutos antes de continuar su órbita.

Los usos declarados incluyen mantener activas granjas fotovoltaicas por la noche, iluminar zonas afectadas por desastres naturales o abastecer de luz a regiones remotas. La empresa ya recibió 1,25 millones de dólares del programa de innovación de la Fuerza Aérea estadounidense, y su fundador, Ben Nowack, no descarta escalar la constelación hasta 250.000 satélites si el proyecto prospera.

Por qué los científicos dicen que puede ser un desastre para el sueño y los ecosistemas

Los presidentes de cuatro sociedades científicas internacionales, que representan a unos 2.500 investigadores en más de 30 países, enviaron cartas formales de alerta a la FCC. Su preocupación central: la luz artificial nocturna generada por los satélites podría desregular los ritmos circadianos de humanos y animales con consecuencias graves para la salud.

El profesor Tami Martino, de la Universidad de Guelph, especialista en biología circadiana, advierte que los sistemas biológicos son sensibles a niveles de luz mucho más bajos de los que habitualmente se consideran significativos. Dicho de otro modo: no hace falta que los espejos conviertan la noche en día para causar daño. Basta con alterar sutilmente el ciclo de oscuridad al que el organismo está adaptado.

Y los números del proyecto no son sutiles. Según cálculos de John Barentine, de Dark Sky Consulting, los haces reflejados por los satélites serían hasta cuatro veces más brillantes que la luna llena, y visibles a cientos de kilómetros del área objetivo. Se ha demostrado que incluso la luz de la luna llena altera los patrones de sueño humano. Reflect Orbital aspira a producir, para sus clientes, el equivalente a la luz de mil lunas para 2028.

El impacto que va mucho más allá de las personas

Plantas
© Marita Kavelashvili – Unsplash

El genetista Charalambos Kyriacou, de la Universidad de Leicester, lo resume con una frase: «Las plantas necesitan la noche. No se puede simplemente eliminarla.» Y tiene razón en un sentido más amplio del que puede parecer a primera vista. La oscuridad nocturna no es un simple fondo pasivo: regula la floración de las plantas, los ciclos reproductivos de los insectos, las rutas migratorias de las aves y la conducta de los depredadores nocturnos. La contaminación lumínica ya afecta a más del 80% del planeta; este proyecto podría llevarla a una escala sin precedentes.

Para la astronomía, el daño sería igualmente severo. Anthony Tyson, científico jefe del Observatorio Rubin, advirtió que iluminar el suelo por la noche con miles de satélites brillantes sería potencialmente devastador para la astronomía óptica terrestre. Los presidentes de las sociedades científicas piden que cualquier cambio significativo en la oscuridad nocturna sea tratado con la misma seriedad que cualquier otro problema ambiental global.

¿Puede funcionar siquiera? Los físicos tienen serias dudas

Más allá del debate ambiental, hay una pregunta técnica fundamental que los propios físicos cuestionan. Según los cálculos del astrónomo Michael Brown, de la Universidad Monash, y Matthew Kenworthy, de la Universidad de Leiden, un solo satélite con un espejo de 54 metros generaría una luz 15.000 veces más tenue que el sol del mediodía. Para alcanzar apenas el 20% de la intensidad solar que la empresa promete, harían falta unos 3.000 satélites apuntando exactamente al mismo punto al mismo tiempo, algo técnicamente extraordinario dada la velocidad orbital: a 625 kilómetros de altura, cada satélite cruza una zona en menos de cuatro minutos.

No es la primera vez que alguien intenta esto. En 1993, Rusia lanzó el Znamya 2, un espejo espacial de 25 metros que produjo un destello visible sobre Europa durante unos minutos antes de desintegrarse. El experimento fue visto como una curiosidad científica y no tuvo continuidad. NASA y la Agencia Espacial Europea también estudiaron conceptos similares, y todos terminaron archivados por los mismos motivos: costos inasumibles, riesgos orbitales y consecuencias ecológicas difíciles de justificar.

El futuro de Reflect Orbital sigue siendo incierto. Pero lo que ha dejado claro el debate que generó es que la noche, algo que siempre se dio por garantizado, es en realidad uno de los recursos naturales más frágiles y menos protegidos que existen.

[Fuente: Diario AS]

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