Saltar al contenido

El negocio oculto del gimnasio: venden “músculo en frasco” que ni los médicos reconocen y sorprende a expertos

Una nueva encuesta entre 375 expertos en medicina deportiva reveló que algunos de los productos más populares y menos transparentes ni siquiera están en su radar.

Los médicos recién ahora empiezan a ponerse a tono con el mundo extraño, de rápido crecimiento y sin regulaciones de los suplementos para aumentar la musculatura, que mayormente circulan por lo bajo. Incluso con la atención de los medios puesta en la dudosa eficacia de las drogas que prometen mejorar el rendimiento, como sucede con los péptidos, hay compuestos muy promocionados que la profesión médica ni siquiera conoce.

Unos investigadores de Harvard empezaron a bucear en el pantano de la sabiduría online de los gimnasios, identificando tres suplementos populares que los que levantan pesas anuncian para el aumento de los músculos, sin que haya evidencia clínica, y en uno de los casos se trata de un compuesto que casi no contiene nada activo. Son compuestos muy nuevos que se venden como suplementos y que los 375 investigadores de medicina deportiva apenas conocían, menos todavía que dos suplementos totalmente ficticios que los investigadores habían incluido en la encuesta como forma de control para detectar mentiras.

Rohil Dhaliwal, del Instituto Broad del MIT y Harvard, y su coautor, el profesor Harrison G. Pope Jr. de la Facultad de Medicina de Harvard, centraron su atención en tres suplementos que tienen mucha presencia en Internet: la turkesterona, un fitoecdisteroide (es decir, esteroide vegetal) que es natural,  la Ostarina, receptor selectivo de andrógeno que se sabe promueve el crecimiento muscular pero no cuenta con aprobación de la FDA en la actualidad, y el MK-677, que se conoce como ibutamoreno, droga sintética fabricada por el gigante farmacéutico Merck que imita el efecto de la hormona del crecimiento de algunos péptidos.

De hecho, la FDA ya ha enviado una carta de advertencia a uno de los que promueven suplementos, Warrior Labz SARMS, por tratar de hacer pasar sus ventas de MK-677 como “no apto para consumo humano” y “solo pasa propósitos de investigación”.

Los cowboys del teclado en las fronteras de la medicina

“Las métricas de Internet mostraron gran interés e información subterránea en los tres compuestos, y evidencia de cientos de miles de compradores”, informaron en su estudio Dhaliwal y Pope.

Con el fin de establecer una base, compararon este interés en las tendencias de búsqueda en Google de un esteroide androgénico anabólico común, la nandrolona. El interés en línea en los tres suplementos no probados fue entre 1,4 y 2,4 mayor que el interés de búsqueda por la nandrolona a lo largo de los tres años de su investigación, 2022 a 2024.

Los investigadores de Harvard también recogieron datos de conversaciones en línea en Bodybuilding.com y Reddit sobre la turkestkerona, la ostarina y la MK-677, junto a videos de “explicación” en YouTube, y reseñas en Amazon sobre los compuestos, ya sea como químicos “de investigación” o como suplementos no regulados.

La turkesterona arrojó los resultados más prolíficos, con millones de vistas en posteos de redes sociales que incluyen, naturalmente, clips de podcast de una conversación en Joe Rogan Experience, y al menos 70 productos disponibles en línea. Cuando dhaliwal y Pope analizaron químicamente 10 de estos suplementos de turkesterona de venta libre, hallaron que “ninguno demostraba más del 0,5% de la cantidad de turkesterona que se publicitaba”.

Nada de inspección

Los investigadores compararon el mercado de Internet de estos productos con el “Lejano Oeste”, en el estudio que se publicó el sábado en performance Enhancement &  Health, con énfasis en la forma en que estos compuestos han evadido ser detectados por expertos y legisladores.

“La conversación en torno a estos suplementos es subterránea en la comunidad de Internet, y eso hace que sea menor el grado de conocimiento de las comunidades científica y profesional”, según Dhaliwal y Pope, que llegaron a esa conclusión con su ingeniosa encuesta entre expertos.

El equipo reunió las direcciones de correo electrónico de 6.885 expertos en medicina deportiva mediante un script Python que revisaba la literatura publicada revisada por expertos. Dhaliwal y Pope luego enviaron por e-mail las encuestas a estos profesionales en medicina deportiva, donde se les preguntaba sobre diez suplementos para fisicoculturistas. Cinco de ellos eran populares, muy conocidos en los gimnasios: la testosterona, ashwagandha, creatina, trestolone, y Dianabol. Tres eran los suplementos novedosos en cuestión: turkesterona, ostarina y MK-677. Y los últimos dos eran inventados solo para poner a prueba la sinceridad y precisión del que respondía la encuesta: “tiabolona” y “metilandromida”.

Cerca del 5,8%, o 375, de los expertos consultados completaron la encuesta. Los investigadores en medicina deportiva mostraban un conocimiento promedio de cuatro de los suplementos populares, con la trestolona en un territorio de cuestionable importancia estadística.

Sin embargo, en el caso de los suplementos del mundo subterráneo en Internet, al comparar las respuestas vieron que estos expertos en medicina deportiva ni siquiera los conocían, y su tasa de conocimiento promedio era negativa. A pesar de aparecer en Rogan la turkesterona parecía ser la menos reconocida de los tres compuestos.

Dhaliwal y Pope esperan que sus hallazgos den lugar a “mejor regulación”, y que “mejoren el conocimiento clínico” de estos remedios emergentes promocionados por quienes asisten a los gimnasios por ser brebajes del Lejano Oeste. “La investigación científica publicada sobre estos compuestos y sus posibles peligros hasta ahora ha demostrado ser muy limitada”, señalaron.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

También te puede interesar