El océano Pacífico está experimentando cambios extraordinarios que ya pueden observarse desde el espacio. El fenómeno climático de El Niño, que se intensificó durante 2026, está modificando la temperatura del agua, su altura e incluso su color.
Las imágenes obtenidas por los satélites de la NASA muestran cómo algunas regiones ecuatoriales están perdiendo parte de su característico tono verdoso, relacionado con la presencia de organismos microscópicos.
Al mismo tiempo, el nivel del océano está aumentando de manera significativa en determinadas zonas próximas a América del Sur.
Los científicos consideran que este episodio podría convertirse en uno de los más intensos desde que existen registros modernos.
La NASA detectó que el océano está cambiando de color
El satélite PACE de la NASA, lanzado en febrero de 2024, utiliza instrumentos especializados para analizar el color del océano y estudiar la distribución del fitoplancton.
Estos microorganismos realizan fotosíntesis y constituyen la base de numerosas cadenas alimentarias marinas.
Su presencia puede identificarse mediante las concentraciones de clorofila, el pigmento que contribuye a producir tonalidades verdosas en el agua. Sin embargo, durante El Niño, el calentamiento superficial dificulta el ascenso de aguas profundas ricas en nutrientes.
Como consecuencia, determinadas regiones del Pacífico pueden experimentar una reducción de fitoplancton y adquirir tonalidades más azules. Los cambios fueron documentados por la NASA al comparar observaciones satelitales correspondientes a distintos momentos de 2025 y 2026.

El nivel del mar aumentó hasta 40 centímetros en algunas regiones
Las anomalías también se están manifestando en la altura de la superficie oceánica.
Según observaciones difundidas por la NASA, determinadas regiones del Pacífico registraron elevaciones de entre 30 y 40 centímetros respecto de los niveles habituales.
En cambio, cerca de Indonesia y el norte de Australia se identificaron descensos de aproximadamente 15 a 20 centímetros. Este comportamiento está relacionado con el debilitamiento de los vientos alisios y el desplazamiento de grandes masas de agua cálida hacia el este.
El movimiento ocurre parcialmente mediante ondas Kelvin, que transportan energía a través de miles de kilómetros del océano.

Los científicos advierten que podría ser un El Niño histórico
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que El Niño continúa fortaleciéndose.
En su diagnóstico de octubre de 2026, estimó una probabilidad del 83 % de que el índice RONI alcanzara valores superiores a +2,5 °C durante el trimestre de octubre a diciembre. Esto podría situar al fenómeno entre los episodios más extremos registrados desde 1950.
Sin embargo, su intensidad definitiva todavía depende de cómo evolucionen las temperaturas oceánicas durante los próximos meses.

Las consecuencias podrían alcanzar a todo el planeta
La disminución del fitoplancton puede afectar a peces, aves marinas y mamíferos que dependen de las cadenas alimentarias del Pacífico.
Además, El Niño modifica los patrones de circulación atmosférica, alterando las lluvias y temperaturas en diferentes regiones del mundo. Algunos territorios pueden experimentar sequías intensas, mientras otros enfrentan mayores probabilidades de precipitaciones e inundaciones.
Aunque todavía es pronto para determinar la magnitud definitiva de este episodio, las observaciones satelitales muestran que sus efectos ya son visibles.
El cambio de color del Pacífico es una señal de que el fenómeno no solo transforma el clima, sino también el funcionamiento de los ecosistemas marinos.