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Ciencia

El «Nostradamus estadounidense» predice una guerra nuclear en 2028 que duraría 27 años. Su inquietante profecía apunta a una Tercera Guerra Mundial

John Hogue, conocido como el «Nostradamus estadounidense», asegura que una guerra nuclear podría estallar antes de 2028 y prolongarse durante 27 años. Su predicción señala a Irán, Estados Unidos y Rusia, aunque carece de respaldo científico.
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Una guerra nuclear capaz de arrastrar a varias potencias mundiales, el colapso económico de Estados Unidos y casi tres décadas de destrucción. Parece el argumento de una película apocalíptica, pero es el escenario que acaba de describir John Hogue, un escritor estadounidense que lleva décadas estudiando las profecías de Nostradamus y que ahora asegura que la humanidad podría enfrentarse a una de sus peores crisis antes de 2028.

Conocido popularmente como el «Nostradamus estadounidense», Hogue sostiene que las tensiones entre Estados Unidos, Irán y Rusia podrían desencadenar una escalada militar de consecuencias imprevisibles. Su interpretación incluye incluso una fecha aproximada y una duración extraordinariamente precisa: una guerra que podría extenderse durante 27 años.

Sin embargo, conviene establecer una distinción fundamental. No estamos ante una predicción científica ni un análisis respaldado por información de inteligencia, sino ante una interpretación personal de escritos del siglo XVI combinada con acontecimientos geopolíticos contemporáneos.

Una profecía de Nostradamus, una figura misteriosa y 27 años de guerra

El «Nostradamus estadounidense» predice una guerra nuclear en 2028 que duraría 27 años. Su inquietante profecía apunta a una Tercera Guerra Mundial
John Hogue, escritor estadounidense conocido por sus interpretaciones de Nostradamus, ha advertido sobre una hipotética guerra nuclear antes de 2028 que podría prolongarse durante 27 años. Sus predicciones no cuentan con respaldo científico. © Redes sociales de John Hogue.

John Hogue ha dedicado buena parte de su trayectoria a interpretar las cuartetas de Michel de Nostredame, más conocido como Nostradamus, el médico y astrólogo francés cuyas profecías llevan siglos alimentando teorías sobre el futuro.

En unas declaraciones recogidas por The Sun, Hogue recupera una de las interpretaciones más inquietantes atribuidas al astrólogo: la aparición de una figura misteriosa llamada «Mabus», cuya muerte estaría vinculada al comienzo de una guerra prolongada.

El escritor relaciona esa figura con Mohammed bin Salman, príncipe heredero de Arabia Saudí, a partir de una interpretación de su nombre y sus iniciales. Según su planteamiento, un hipotético asesinato del dirigente podría desencadenar un conflicto que terminaría destruyendo instalaciones petroleras, gasísticas y otras infraestructuras energéticas de Oriente Próximo.

La cifra de 27 años procede de esa lectura de las cuartetas, no de un cálculo militar o económico. De hecho, Hogue lleva mucho tiempo abordando esa supuesta guerra: ya hablaba de la figura de Mabus y de un conflicto de 27 años en una entrevista radiofónica de julio de 2004.

Estados Unidos, Irán y Rusia: los países que aparecen en el escenario más inquietante

La parte más reciente de su interpretación incorpora las tensiones militares contemporáneas. Hogue especula con un eventual ataque nuclear estadounidense contra instalaciones iraníes situadas bajo tierra, una decisión que, según él, podría provocar represalias contra buques militares estadounidenses en el mar Arábigo.

El «Nostradamus estadounidense» predice una guerra nuclear en 2028 que duraría 27 años. Su inquietante profecía apunta a una Tercera Guerra Mundial
John Hogue, escritor estadounidense conocido como el «Nostradamus estadounidense», ha pronosticado una hipotética guerra nuclear que comenzaría en 2028 y podría prolongarse durante 27 años. Sus interpretaciones de las profecías de Nostradamus carecen de respaldo científico. © Redes sociales de John Hogue.

El escritor también sostiene que el agotamiento de determinadas reservas de armamento convencional occidental podría aumentar el riesgo de recurrir a armas nucleares. En Europa plantea otro escenario: una intervención directa de países de la OTAN en Ucrania que desencadenase ataques rusos contra instalaciones militares europeas y una posterior escalada nuclear.

Estas afirmaciones, recogidas también por The Economic Times, describen situaciones hipotéticas. No constituyen pruebas de que los gobiernos implicados hayan tomado esas decisiones ni de que exista un plan para comenzar una guerra mundial en 2028.

¿Hay alguna razón científica para creer que esta predicción se cumplirá?

La historia de Nostradamus está llena de interpretaciones realizadas después de grandes acontecimientos. Sus escritos utilizan símbolos, referencias ambiguas y un lenguaje que admite lecturas muy diferentes.

Esa flexibilidad es precisamente uno de los principales problemas para comprobar sus supuestas capacidades predictivas. Como explica Live Science, muchas de las profecías que se presentan como acertadas adquieren un significado concreto únicamente después de que sucedan los acontecimientos. Es un fenómeno conocido como interpretación retrospectiva: relacionar expresiones vagas con hechos históricos ya conocidos.

En el caso de Hogue, tampoco existe un método verificable que permita calcular que una guerra comenzará en 2028, durará exactamente 27 años o implicará necesariamente el uso de armas nucleares. Eso no significa que los riesgos geopolíticos sean imaginarios. Las tensiones internacionales, la proliferación nuclear y las consecuencias de un conflicto entre grandes potencias son preocupaciones reales. Pero analizarlas requiere datos contrastables, no interpretaciones astrológicas.

La nueva advertencia del denominado «Nostradamus estadounidense» puede resultar inquietante por los países que menciona y la magnitud de la catástrofe que describe. Su atractivo reside precisamente en mezclar temores contemporáneos con el misterio de una profecía antigua. La gran diferencia es que una historia capaz de provocar miedo no es necesariamente una historia capaz de anticipar el futuro. Y, por ahora, no existe ninguna evidencia científica que permita afirmar que el mundo se encamina hacia una guerra nuclear de 27 años.

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