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Ciencia

Científicos quieren resucitar al mamut lanudo y han empezado creando algo inesperado: un ratón genéticamente modificado que parece salido de la Edad de Hielo

Una empresa que quiere devolver a la vida al mamut lanudo ha creado ratones con un pelaje extraordinariamente largo mediante ingeniería genética. El experimento acerca algunas de sus técnicas a la realidad, pero plantea una pregunta: ¿es posible revertir la extinción?
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Si alguien hubiera imaginado el primer paso para recuperar al mamut lanudo, probablemente habría pensado en un enorme elefante cubierto de pelo, caminando entre la nieve del Ártico. Pero la realidad ha tomado un camino mucho más pequeño. En un laboratorio de Estados Unidos, unos científicos han creado ratones con un pelaje dorado, largo y ondulado que recuerda al de los gigantes desaparecidos de la Edad de Hielo.

Detrás del experimento está Colossal Biosciences, una empresa biotecnológica que pretende recuperar características de especies extinguidas mediante ingeniería genética. Su objetivo más ambicioso es desarrollar un animal parecido al mamut lanudo, desaparecido hace aproximadamente 4.000 años, utilizando como punto de partida al elefante asiático.

El resultado, bautizado como ratón lanudo, puede parecer una curiosidad científica. Sin embargo, esconde una pregunta considerablemente más compleja: ¿hasta dónde podemos reconstruir una especie que ya no existe?

Un ratón con pelo de mamut: así funciona el experimento que sorprendió a los científicos

Científicos quieren resucitar al mamut lanudo y han empezado creando algo inesperado: un ratón genéticamente modificado que parece salido de la Edad de Hielo
Un ratón genéticamente modificado por Colossal Biosciences, a la izquierda, muestra un pelaje mucho más largo y denso que el de un ratón convencional. El experimento busca reproducir características asociadas al mamut lanudo mediante técnicas de edición genética. © Colossal Biosciences.

El proceso comenzó estudiando ADN antiguo de mamuts y comparándolo con el de elefantes actuales. Los investigadores identificaron variantes genéticas relacionadas con características como el crecimiento del pelo, su textura y determinados aspectos del metabolismo.

Después buscaron genes equivalentes en ratones de laboratorio y utilizaron herramientas de edición genética para modificar hasta siete genes simultáneamente. Según el trabajo científico publicado inicialmente en bioRxiv, las modificaciones afectaron a genes como Fgf5, relacionado con la longitud del pelo, y otros implicados en su estructura y textura. Los animales resultantes desarrollaron bigotes rizados y un pelaje ondulado, de tonos dorados, que en algunos casos alcanzó tres veces la longitud habitual.

No se introdujo simplemente ADN de mamut en un ratón. Se modificaron rutas genéticas presentes en estos roedores para reproducir características que también se asocian con el animal prehistórico.

Cuando Colossal presentó los resultados en marzo de 2025, el estudio todavía no había sido revisado por pares. Desde entonces hubo una novedad importante: la empresa recoge una versión revisada y publicada en Cell Reports Methods en agosto de 2026, centrada en el desarrollo de herramientas para modificar múltiples genes y estudiar sus efectos.

Crear un ratón lanudo es posible. Resucitar un mamut es una historia completamente diferente

Científicos quieren resucitar al mamut lanudo y han empezado creando algo inesperado: un ratón genéticamente modificado que parece salido de la Edad de Hielo
Este es el «ratón lanudo» creado por Colossal Biosciences mediante ingeniería genética. Su pelaje dorado, largo y abundante reproduce algunas características asociadas al mamut lanudo, una especie extinguida hace unos 4.000 años que la compañía aspira a recrear. © Colossal Biosciences.

El experimento demuestra que es posible combinar varias modificaciones genéticas y conseguir cambios visibles en un organismo vivo. Sin embargo, reproducir la apariencia de un animal no equivale a recuperar su fisiología.

Un mamut no era simplemente un elefante cubierto de pelo. Su adaptación al frío dependía de numerosas características relacionadas con el metabolismo, la regulación térmica, la acumulación de grasa y otros mecanismos biológicos.

Robin Lovell-Badge, genetista del Instituto Francis Crick, cuestionó que el experimento demostrase una mayor tolerancia al frío. En las reacciones de expertos recogidas por el Science Media Centre, los investigadores también advirtieron de que muchas modificaciones producen características ya conocidas en ratones.

El salto hacia los elefantes sería todavía más complicado. Su gestación dura aproximadamente 22 meses, las técnicas reproductivas están menos desarrolladas y cualquier experimento plantea importantes cuestiones de bienestar animal, especialmente porque el elefante asiático es una especie amenazada.

El verdadero objetivo está en el Ártico, y no todos creen que sea una buena idea

Colossal pretende desarrollar elefantes modificados genéticamente que recuperen algunas características de los mamuts. La compañía plantea incluso que estos animales podrían contribuir a restaurar ecosistemas árticos, modificando la vegetación y la distribución de nieve sobre el permafrost. Pero esa posible contribución ambiental sigue siendo una hipótesis que necesitaría demostrarse.

La paleontóloga Tori Herridge, de la Universidad de Sheffield, ha advertido de que todavía desconocemos qué combinación de genes resultaría indispensable para recrear las adaptaciones de un mamut. Como explica un análisis publicado en Nature, conseguir un ratón con pelo largo no demuestra que las mismas intervenciones vayan a funcionar en elefantes.

Y existe una última dificultad, quizás la más importante: incluso si Colossal consigue desarrollar un elefante cubierto de pelo y adaptado al frío, no estaría recuperando genéticamente a un mamut original. Estaría creando un organismo nuevo, inspirado en características de una especie extinguida.

La historia del ratón lanudo demuestra hasta dónde está llegando la ingeniería genética. Pero también recuerda que la extinción no es simplemente un problema de ADN que pueda solucionarse cambiando algunos genes. Tal vez algún día podamos contemplar animales extraordinariamente parecidos a los mamuts caminando por el Ártico. La pregunta es si eso significará realmente que los hemos traído de vuelta.

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