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El nuevo guardián del Everest: las normas que redefinen quién llega a la cima

El Everest enfrenta una crisis silenciosa que combina basura, muertes y un turismo que se descontroló durante años. Nepal decidió imponer normas más estrictas que transformarán quién puede acercarse a la cima más famosa del mundo. Las nuevas medidas buscan frenar el caos, pero también revelan tensiones profundas dentro del alpinismo moderno.
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Mientras miles de escaladores sueñan con conquistar el Everest, Nepal enfrenta una realidad más dura: montañas saturadas, muertes crecientes y una presión internacional que exige soluciones. La nueva normativa aprobada para 2025 promete cambiar las reglas del juego, endureciendo requisitos, elevando costos y obligando a los aspirantes a demostrar experiencia real. Sin embargo, expertos advierten que el principal desafío no es legislar, sino hacer cumplir unas normas históricamente ignoradas.

Un intento urgente de ordenar una montaña al límite

Nepal anunció un conjunto de reglas más estrictas para quienes quieran escalar el Everest o trabajar como guías, exigiendo que los aspirantes hayan ascendido previamente un pico de 7000 metros dentro del país. La reforma también incorpora certificados médicos emitidos en centros autorizados, nuevas tarifas por basura y seguros para cubrir la recuperación de cadáveres, cuyo rescate puede costar entre 30.000 y 70.000 dólares.

Aunque medidas similares se han propuesto repetidamente, casi nunca se aplican. La oposición de empresas de guías, la falta de fiscalización y problemas como la corrupción han impedido su implementación. Pero este año el Parlamento nepalí sí aprobó el proyecto: el permiso pasó de 11.000 a 15.000 dólares y la exigencia de experiencia previa quedó establecida.

Para veteranos del Everest, como Lakpa Rita Sherpa, algunas de estas normas tienen sentido, pero otras han fallado antes. La clave, coinciden expertos, está en el débil control estatal. Si se aplicaran estrictamente, la cantidad de escaladores bajaría y el negocio se resentiría, lo que explica parte de la resistencia local.

Un negocio millonario que convive con riesgos crecientes

El turismo de altura es una de las principales fuentes de ingresos de Nepal, y el Everest es su emblema. Solo en 2025, hasta mayo, 374 escaladores de 49 países generaron 4 millones de dólares en permisos. La demanda sigue alta, pero también las consecuencias: atascos humanos en rutas peligrosas, acumulación de basura y un aumento preocupante de muertes.

En 2023 fallecieron 18 escaladores; en 2024, ocho más. Las causas incluyen mal agudo de montaña, caídas, agotamiento, avalanchas y desapariciones. El tráfico en la montaña obliga además a los sherpas a transportar más equipo por la peligrosa cascada de hielo del Khumbu, donde una avalancha mató a 16 de ellos en 2015.

El problema no es exclusivo de Nepal. En el lado tibetano, las normas son más estrictas y la afluencia menor. Allí se exige un currículum de escalada, certificado médico, un pico previo de 7000 metros y el uso obligatorio de oxígeno suplementario por encima de esa altitud. “En China, si no cumples las reglas, no escalas”, afirma Lakpa Rita.

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©Abdul Kayum

La polémica experiencia previa y el debate sobre quién puede intentarlo

Uno de los puntos más conflictivos de la nueva ley es exigir experiencia previa en montañas de 7000 metros exclusivamente dentro de Nepal, excluyendo picos del mismo nivel en otros países, como el Aconcagua o el Denali. Aunque busca garantizar preparación, muchos de esos picos nepaleses son extremadamente remotos y peligrosos.

Propuestas similares han circulado durante tres décadas, pero siempre fueron descartadas por la presión de operadores y montañistas. Reducir el número de escaladores implica menos ingresos para cientos de familias que dependen del turismo de altura. “Al final, todo es cuestión de dinero”, resume Lakpa Rita.

La norma médica también genera debate: obliga a los aspirantes a viajar a Nepal para obtener un certificado que podría descalificarlos al llegar. Aun así, muchos expertos consideran prudente una revisión médica seria antes de cualquier intento en el Everest.

Un futuro incierto para la montaña más famosa del mundo

Otras disposiciones incluyen que todos los guías sean ciudadanos nepaleses, que quienes propongan nuevas rutas obtengan permisos especiales y que cualquier intento de récord sea declarado previamente. También se implementa una tasa no reembolsable para gestionar la basura, sustituyendo al depósito anterior de 4.000 dólares.

Algunas reglas ya muestran resultados, como la exigencia de retirar los desechos humanos en bolsas especiales. Pero especialistas insisten en que solo funcionarán si las empresas de expediciones actúan con honestidad y el gobierno vigila su cumplimiento.

Con 850 ascensos exitosos registrados en 2025 desde ambos lados del Everest, la montaña sigue siendo un imán irresistible. Sin embargo, su futuro dependerá de si Nepal logra aplicar estas normas y transformar una industria que, entre basura y tragedias, enfrenta su mayor crisis en décadas.

 

[Fuente: National Geographic]

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