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Ciencia

El objeto que no era planeta ni estrella acaba de revelar un secreto de Júpiter y Saturno. Su atmósfera primitiva escondía lo que llevábamos décadas buscando

La enana marrón apodada The Accident mostró por primera vez rastros de silano, una molécula de silicio que debería estar en los gigantes gaseosos pero que siempre había permanecido invisible. El hallazgo abre un nuevo capítulo para entender la química oculta en los mundos más masivos del sistema solar.
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En 2020, un ciudadano científico detectó un cuerpo celeste tan tenue y extraño que escapó a los algoritmos habituales de observación. Lo bautizaron como The Accident. Hoy, gracias al telescopio espacial James Webb, este objeto se convierte en protagonista de un estudio que podría cambiar lo que sabemos sobre la química profunda de Júpiter, Saturno y los planetas gigantes que orbitan otras estrellas.

El objeto que no era un planeta ni una estrella

Un hallazgo cósmico inesperado podría resolver un misterio oculto en Júpiter y Saturno
© NASA/JPL-Caltech/Dan Caselden.

The Accident es una enana marrón, un cuerpo gaseoso situado en ese limbo celeste entre los planetas y las estrellas. Lo insólito es que sus características no encajan en ninguna categoría conocida: combina rasgos propios de enanas marrones jóvenes y, al mismo tiempo, de ejemplares muy antiguos. Su rareza fue tal que pasó desapercibido durante años hasta que, casi por casualidad, se descubrió en los datos de NEOWISE, el observatorio espacial que cartografió el cielo en el infrarrojo.

Ahora, a unos 50 años luz de distancia, este objeto se revela como uno de los más viejos jamás encontrados: entre 10.000 y 12.000 millones de años de antigüedad, nacido cuando el universo apenas estaba enriquecido con elementos distintos al hidrógeno y al helio.

Silano: la molécula fantasma que aparece en un lugar improbable

Un hallazgo cósmico inesperado podría resolver un misterio oculto en Júpiter y Saturno
© NASA/JPL-Caltech.

La gran sorpresa llegó cuando el Webb permitió analizar su atmósfera con detalle. Entre los datos apareció la firma espectral de un compuesto largamente esperado: el silano (SiH4). Este hallazgo es crucial porque, aunque se sospechaba de su presencia en Júpiter, Saturno y en múltiples exoplanetas, nunca había podido confirmarse.

¿Por qué aparece en The Accident y no en los gigantes gaseosos? La explicación radica en la química del oxígeno. En mundos más jóvenes y ricos en este elemento, el silicio tiende a unirse con oxígeno para formar nubes de óxidos que se hunden en las capas profundas, invisibles para los telescopios. Pero en esta enana marrón primitiva, formada cuando había menos oxígeno disponible, el silicio encontró en el hidrógeno a su pareja química, generando silano y dejando una huella que hoy podemos rastrear.

Lo que “El Accidente” enseña sobre los mundos gigantes

El hallazgo no resuelve únicamente el enigma de una molécula esquiva. Demuestra que los cuerpos más extremos pueden convertirse en laboratorios naturales para descifrar la química de planetas aparentemente más comunes. “A veces son los objetos extraños los que explican a los normales”, resumió la astrónoma Jackie Faherty, autora principal del estudio.

En la práctica, esto significa que al estudiar a The Accident, se abre una ventana hacia la dinámica interna de Júpiter, Saturno y miles de exoplanetas. No se trata de buscar vida en estos mundos gaseosos, sino de aprender a leer señales atmosféricas complejas, las mismas que un día podrían ayudarnos a detectar rastros de habitabilidad en planetas rocosos parecidos a la Tierra.

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