Saltar al contenido

El océano se agota y la ONU lanza una advertencia: Lo que está en juego si no actuamos ya

El calentamiento global, la sobrepesca y la contaminación plástica están llevando a los océanos al borde del colapso. La ONU se reúne en Francia para buscar soluciones urgentes. ¿Será esta la última oportunidad para salvar el mayor ecosistema del planeta?

Los océanos cubren la mayor parte del planeta, pero su salud está en declive. El cambio climático, la pesca intensiva y millones de toneladas de plásticos los están degradando rápidamente. En la cumbre de la ONU celebrada en Niza, el mundo busca respuestas. Pero la magnitud del problema plantea una pregunta incómoda: ¿llegamos demasiado tarde?

El calor ahoga la vida marina

El océano se agota y la ONU lanza una advertencia: lo que está en juego si no actuamos ya
© Unsplash – Ibrahim Shabil.

Los océanos, cada vez más cálidos, están perdiendo oxígeno. A mayor temperatura, menos vida. Los arrecifes de coral, esenciales para miles de especies, sufren un blanqueamiento masivo: el 84 % ya muestra daños visibles. Si la temperatura supera 1,5 ºC respecto a la era preindustrial, podrían desaparecer casi por completo.

Y no solo los corales. El calentamiento alcanza zonas de hasta 2.000 metros de profundidad, afectando a plancton, peces y mamíferos marinos. Ya existen zonas muertas, como en el mar Báltico, donde casi no queda vida. El océano, hasta ahora aliado contra el cambio climático, está empezando a colapsar.

Sobrepesca y plásticos: los otros enemigos silenciosos

El océano se agota y la ONU lanza una advertencia: lo que está en juego si no actuamos ya
© Unsplash – Hunter So.

El agotamiento pesquero se acelera: en el Mediterráneo, más del 50 % de las poblaciones están sobreexplotadas. Esto no solo afecta a especies como sardinas o anchoas, sino a toda la cadena alimentaria, incluyendo mamíferos marinos.

A esto se suma una avalancha de plástico. Cada año, hasta 10 millones de toneladas terminan en el mar. Si la tendencia continúa, para 2050 habrá más plástico que peces. El plástico, que puede tardar siglos en degradarse, se fragmenta en microplásticos que ya contaminan hasta los organismos más pequeños.

Corrientes, clima y acuerdos aún frágiles

Las corrientes oceánicas regulan el clima global. La corriente del Golfo, vital para el clima europeo, muestra signos de desaceleración. Si colapsa, Europa podría enfrentar inviernos entre 5 y 15 grados más fríos. Además, el nivel del mar sigue subiendo por el deshielo y la expansión del agua caliente.

Mientras tanto, solo el 9 % de los océanos está protegido, y la pesca está restringida en apenas un 3 %. El reciente Convenio Internacional sobre las Altas Marismas, firmado por 134 países, busca proteger las aguas internacionales, pero aún necesita la ratificación de 60 naciones. Alemania y Estados Unidos, entre otros, siguen sin firmar. La cuenta regresiva continúa.

También te puede interesar