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Ciencia

El Pacífico como nunca lo habías visto. Esta imagen de la Tierra muestra un planeta casi cubierto por agua y hace que nuestro mundo parezca más un exoplaneta oceánico que el lugar en el que vivimos

Hay perspectivas del planeta que descolocan por completo, y esta es una de ellas. Vista desde el lado del Pacífico, la Tierra pierde su apariencia habitual y se convierte en una esfera dominada casi por completo por agua, con un océano tan inmenso que todavía hoy condiciona el clima global y esconde algunos de sus puntos más extremos.
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Visto desde cierto ángulo, nuestro planeta no parece la Tierra que solemos reconocer. No hay continentes claramente delimitados ni masas verdes que lo identifiquen, sino una esfera azul uniforme. Esa imagen del Pacífico recuerda a los gigantes gaseosos del sistema solar o a exoplanetas oceánicos, y al mismo tiempo nos enfrenta a una verdad olvidada: vivimos en un mundo dominado por el agua.

Un océano que cabe con todos los continentes dentro

La imagen del Pacífico que revela un planeta distinto al que imaginamos
© Unsplash / Getty.

El Pacífico no es solo el mayor océano de la Tierra: es tan vasto que todos los continentes juntos cabrían en su cuenca. Sus dimensiones oscilan, según distintas mediciones, entre 155 y 162 millones de km², una extensión que representa casi la mitad de todo el agua del planeta. Bajo esa superficie, la profundidad alcanza los 4.000 metros de media y se hunde hasta los 11.000 en la fosa de las Marianas, el lugar más profundo conocido de la Tierra.

El eco de Panthalassa en el presente

La imagen del Pacífico que revela un planeta distinto al que imaginamos
© Unsplash / David Aler.

Su origen se remonta a Panthalassa, el océano único que rodeaba al supercontinente Pangea hace más de 200 millones de años. Al fragmentarse la corteza, nació el Atlántico, mientras que el Pacífico conservó el legado de ese océano global. La placa del Pacífico, la más grande de todas, surgió entonces de la unión de tres placas ancestrales, empujando a sus vecinas hacia los márgenes continentales. Así, bajo América del Norte yace la huella de la placa Farallón, y bajo Asia, la de Izanagi.

El Pacífico como motor del clima

Más allá de este tamaño, su poder se siente en todo el planeta. El Pacífico es responsable de fenómenos como El Niño y La Niña, que reconfiguran lluvias, sequías y temperaturas de un hemisferio a otro. En su vastedad se encuentra también el Punto Nemo, el lugar más remoto de la Tierra, descrito por exploradores como un azul iridiscente que desmiente la idea de un océano vacío.

El Pacífico, lejos de ser solo un mar sin fin, es la memoria de los océanos primordiales, un coloso que moldea el clima, guarda los secretos del pasado geológico y recuerda que la Tierra, en esencia, es un planeta azul.

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