No está bajo vitrinas de cristal, ni etiquetado en una galería científica. El mayor fragmento de Marte conocido en nuestro planeta se encuentraba en manos de una casa de subastas, y fue vendido al mejor postor. Una joya geológica de origen extraterrestre que se pierde para siempre del conocimiento público.
Un visitante marciano con destino incierto

El meteorito NWA 16788, hallado en noviembre de 2023 en el desierto de Agadez (Níger), no es un simple pedazo de roca. Con sus 24,67 kilos, representa nada menos que el 6,5% de toda la masa marciana conocida en la Tierra. Es un hallazgo sin precedentes: supera en tamaño al anterior récord por un 70% y su estado de conservación indica que apenas lleva tiempo en nuestro planeta.
Científicamente, su importancia es enorme. Se confirmó que fue lanzado desde Marte tras el impacto de un asteroide de gran magnitud. Su contenido de maskelynita (un vidrio que se forma bajo calor y presión extremos) revela detalles sobre el violento proceso que lo expulsó de su planeta natal.
Un tesoro en venta

Sotheby’s lo subastó el 16 de julio pasado en Nueva York, con una expectativa de alcanzó a 4 millones de dólares. Y aunque el interés por adquirirlo es comprensible, no ha faltado polémica. Para muchos investigadores, dejar que una pieza así acabe en manos privadas fue una pérdida irremediable para la ciencia.
Steve Brusatte, paleontólogo de la Universidad de Edimburgo, expresó su preocupación con claridad: “Sería una pena que desapareciera en la bóveda de un oligarca. Debería estar en un museo, donde inspire y eduque”.
El meteorito ha sido clasificado por el Museo de Astronomía de Shanghái como una shergottita de olivino-microgabro, una rara roca marciana compuesta por minerales que podrían revelar secretos sobre la formación interna del planeta rojo. Su análisis ya ha provocado debates sobre cómo se clasifican los meteoritos marcianos.
Una oportunidad aún no perdida
Aunque la roca entera podría desaparecer en una colección privada, al menos un fragmento de NWA 16788 permanece en China, donde continuará siendo objeto de estudio. Los científicos aseguran que esta porción contiene suficiente información para seguir investigando.
Sin embargo, el dilema persiste: ¿qué valor le damos al conocimiento cuando está en juego el mercado del lujo? La historia de este trozo de Marte no solo habla de ciencia, sino también de las tensiones entre lo público y lo privado. Y el futuro de la roca, como su origen, sigue envuelto en misterio.