Image: Departamento de Defensa / Archivo Nacional de Estados Unidos

Fue el peor avión militar de todos los tiempos. Diseñado por un hombre que ha sido descrito como “el mayor charlatán que alguna vez vio su nombre asociado con un avión”, el Christmas Bullet era un avión de combate con una tasa de asesinatos perfecta: mató a todos los que alguna vez intentaron volarlo.

El Christmas Bullet es producto de una época pasada en la que un loco podía hacerse rico y convencer a un senador de Nueva York, una empresa aeroespacial de renombre y el ejército de Estados Unidos de que podría desarrollar el mejor avión que el mundo haya visto.

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El avión fue una creación del Dr. William W. Christmas, un estafador y un psicópata generosamente descrito por el Instituto Smithsonian como un “pionero en la investigación aeronáutica”. El Dr. Christmas no tenía un doctorado en ingeniería; era médico, uno que pensaba que el juramento hipocrático era más un conjunto de sugerencias sueltas que pautas estrictas.

Por suerte para Christmas, nadie estaba realmente cualificado por entonces.

Al fin y al cabo, los hermanos Wright eran solo un par de mecánicos de bicicletas, por lo que sonaba verosímil que Christmas fuera un brillante pionero de la investigación aeroespacial. Christmas afirmó haber construido y volado con éxito su propio avión en 1908, pero también afirmó que había quemado el avión y toda prueba de su existencia para proteger sus secretos de diseño. También construyó y voló un avión llamado Red Bird, que patentó y dijo haber diseñado él mismo a pesar de ser una copia casi exacta del AEA Red Bird, un avión construido por una compañía totalmente ajena al Dr. Christmas.

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A pesar del cuestionable historial de logros de Christmas, el 26 de octubre de 1909, Creed M. Fulton, Lester C. McLeod y Thomas W. Buckley firmaron un acuerdo comercial con él y fundaron la Christmas Airplane Company. Un año después, Fulton demandó a sus socios por artimañas comerciales y en 1912 el grupo se separó. Habían invertido varios miles de dólares en Christmas y no tenían nada que mostrar. En lugar de desanimarse, Christmas siguió apareciendo en exhibiciones aéreas y promocionándose desvergonzadamente a pesar de su absoluta falta de formación para la ingeniería.

Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Christmas vio una oportunidad. En un artículo publicado por el New York Times el 5 de diciembre de 1915, Christmas afirmaba haber desarrollado un nuevo bombardero. Según escribió, el bombardero apodado “Battle-cruiser” era la nave más grande que jamás construida, requería seis tripulantes y estaba propulsada por un motor de 1600 caballos de fuerza. Christmas añadió que los aliados europeos ya habían ordenado once de estos aviones, que prometían ser un éxito revolucionario.

El único problema era que no existía ese avión ni existían tales órdenes.

Al darse cuenta de que necesitaba un avión real con una orden real para hacerse rico, Christmas convenció a Henry y Alfred McCorey, dos hermanos que eran dueños de una firma de corretaje de Nueva York, de financiar su proyecto, un avión de reconocimiento avanzado y “superpersecución” llamado Bullet, como se relata en First to Fly: Carolina del Norte y los comienzos de la aviación, por Thomas C. Parramore. Luego se acercó al senador de Nueva York James Wolcott Wodsworth y a la Continental Aircraft Corporation (CAC) alegando que el rendimiento supuestamente increíble del avión permitiría a los Estados Unidos penetrar el espacio aéreo alemán, secuestrar a al Káiser Guillermo II y obligar al Reich a capitular. Si bien un prototipo fue construido antes del otoño de 1918, esta trama desquiciada nunca llegó a buen término porque, entre otras cosas, Alemania se rindió antes de que el avión pudiera volar.

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Photo: Colección de fotografías de Bain News Service, Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos

El mayor reclamo del Bullet era su ala flexible, diferente a la de cualquier avión que hubiera volado antes. Christmas creía que los travesaños eran innecesarios, y que la falta de estructura permitiría que las alas del avión se agitaran como un pájaro. También insistía en que las alas estuvieran hechas de dos secciones con sus partes de acero soldadas entre sí. A pesar de que todas las leyes de la aviación conocidas indicaban que la falta de soporte interno provocaría que las alas se rompieran y cayeran, Christmas insistió en que el ala flexible en realidad aumentaría la seguridad de la aeronave.

El Bullet estaba propulsado por un motor Liberty L-6 que fue probablemente proporcionado por los militares ante la insistencia del Senador Wodsworth. El Ejército exigió que se les permitiera inspeccionar el avión y que el motor solo se usara para pruebas en tierra, condiciones que Christmas ignoró. El avión fue co-diseñado por Vincent J. Burnelli de la CAC, un participante involuntario forzado por la compañía. Burnelli, que más tarde se esforzó por enfatizar que solo había diseñado el fuselaje del avión, sabía que la CAC tenía un problema, como señala First to Fly:

Burnelli dijo a Christmas que el ala superior no debía construirse como la había diseñado. El inventor había insistido en que se hiciera en dos secciones, con sus partes de acero soldadas entre sí. Esto dejó una articulación que “podía romperse sobre tu rodilla”, según Burnelli. Pero Christmas insistió; cubrió las alas con una tela arpillera que se estiraba donde debía encogerse y le dio numerosas capas de acetato. Burnelli declaró que las alas eran tan pesadas que tuvieron que ser colocadas con una grúa, y que la cola era demasiado pequeña para un avión tan pesado.

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Era una trampa mortal. Para terminar de horrorizar a Burnelli, Christmas y la CAC planeaban que un ser humano real volara esa cosa. Burnelli, tras dar a conocer sus inquietudes en vano, renunció a la CAC como protesta. Luego pasó a trabajar con la Lawson Airplane Company de Green Bay y Milwaukee, donde se convirtió en un pionero del concepto de fuselaje sustentador.

El primer piloto de pruebas en morir fue un hombre llamado Cuthbert Mills, un expiloto del Ejército convertido en piloto del Servicio de Correo de los Estados Unidos. (He visto algunas fuentes que afirman que Mills era un expiloto desempleado con poca suerte, pero el número del 11 de enero de 1919 del Air Service Journal lo cataloga como piloto del Servicio Postal. Múltiples fuentes lo mencionan como un antiguo aviador del Ejército, aunque ASJ no lo menciona).

Mills, aparentemente orgulloso de haber sido seleccionado como piloto de pruebas para este supuesto avión de vanguardia, invitó a su madre a ver el primer vuelo de prueba del Bullet en algún momento entre diciembre de 1918 y enero de 1919. (Las fuentes difieren en la fecha). La Sra. Mills solo pudo ver con horror cómo al Bullet se le desprendía el ala a decenas de metros de altura, dejando a su hijo caer en espiral hasta morir sobre la propiedad de un tal EJ Jennings. Sin ningún remordimiento, Christmas ocultó el incidente y dijo que el vuelo de prueba había sido un éxito rotundo.

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El periodista de aviación JD Van Vilet, un admirador de Christmas, afirmó falsamente que el avión había completado con éxito cinco vuelos de prueba y Mills, ahora fallecido, había aterrizado con seguridad y elogiado la maniobrabilidad del Bullet. Van Vilet continuaría escribiendo historias falsas alabando al Bullet durante la década de 1930, como por ejemplo en el ejemplar de Popular Aviation de julio de 1934 donde dijo que el avión era el precursor del monoplano voladizo a pesar de que el primer monoplano voladizo del mundo, el Junkers J1, tuvo éxito probado tres años antes de que Cuthbert Mills pisase el Bullet. El artículo también decía, décadas más tarde, que la aeronave se había estrellado, matando a Mills, aunque rápidamente agregaba que todo se debió a un error del piloto y no a ningún error por parte del Dr. Christmas. Van Vilet se olvidó de mencionar sus afirmaciones fraudulentas del pasado. Otros fueron menos tolerantes, según First to Fly:

Vincent Burnelli, que se mantuvo en contacto con el proyecto, dio una explicación muy diferente. Varios pilotos, afirmó, se negaron a volar el Bullet antes de que Mills accediera a hacerlo. En su primer intento, las alas se cayeron y el avión se estrelló, matando al piloto. “Creí que este sería el final del Bullet”, escribió Burnelli. “Pero subestimé al Doc”.

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Christmas de alguna manera logró mantener la muerte de Mills en silencio, pero tenía un problema. El accidente del primer Bullet lo dejó sin un motor para el próximo prototipo. Christmas convenció al Ejército para que le prestara una hélice para un segundo Bullet. No les informó sobre el destino del primer Bullet ni del motor que le habían prestado. En marzo de 1919, Christmas usó el nuevo fuselaje para una exhibición estática en un espectáculo aéreo de Nueva York, alegando que era “el avión más seguro y fácil de maniobrar del mundo”, mientras promovía desvergonzadamente su artilugio en los medios. Un artículo de la revista Flight señaló que “parecería” que el diseño y la construcción del avión daría como resultado un “bajo factor de seguridad”, pero tranquilizó a los lectores añadiendo que “el diseñador habló de un factor de seguridad de siete en todo momento”.

El artículo continuaba afirmando falsamente, presumiblemente porque lo había dicho Christmas, que Gran Bretaña y Francia habían expresado interés en compras considerables del avión debido a su tremenda velocidad. No se mencionaba la prematura desaparición de Cuthbert Mills. Un mes después, Christmas estaba listo para volver a intentarlo. El siguiente piloto de prueba era un hombre llamado Allington Jolly, un veterano de guerra condecorado que sirvió con distinción en la Fuerza Aérea Francesa. Poco después de despegar, Jolly perdió el control del avión, que cayó en picado en un granero, matándolo instantáneamente. Este incidente también fue encubierto, y Christmas y los hermanos McCorey aparecieron en un número de mayo de 1919 de Vanity Fair promocionando el supuesto récord de seguridad del Bullet.

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A pesar de haberse salido con la suya hasta el momento, Christmas debió darse cuenta de que no podía seguir matando gente para siempre y detuvo la producción y las pruebas del Bullet, aunque continuó tratando de vendérselo al Ejército, alegando que había superado drásticamente a los aviones de combate británicos y franceses durante un testimonio ante el Comité Selecto de la Cámara sobre los Gastos en el Departamento de Guerra. Christmas insistió ante el Congreso que tenía pruebas fotográficas de varios vuelos de prueba exitosos, pero los negativos habían sido escondidos o destruidos por el gobierno como parte de una conspiración maliciosa contra él. En 1923 se rindió y facturó $100.000 dólares al Ejército por la patente de sus alas.

Christmas nunca dejó de hacer afirmaciones escandalosas, insistiendo en que Alemania le había ofrecido un millón de dólares para reconstruir su fuerza aérea y que había inventado el alerón, pero de alguna manera nunca pareció perder credibilidad. Terminaría siendo vicepresidente de la General Development Corporation, una compañía de bienes raíces con sede en Miami.

Murió siendo rico en 1960, con casi un siglo de edad.

Eso es lo que se destaca como la parte más increíble de la historia del Christmas Bullet. Después de engañar a un senador, obtener un motor del Ejército estadounidense, manipular a una gran corporación de aviones, matar a dos hombres y estafar al gobierno una gran suma de dinero, Christmas no sufrió ninguna repercusión y continuó viviendo una vida de éxito.