Saltar al contenido
Tecnología

Un telescopio de la NASA lleva más de 20 años observando el universo desde el espacio. Ahora está perdiendo altura y podría caer a la Tierra en pocos meses si nadie logra “rescatarlo” a tiempo

El observatorio Neil Gehrels Swift enfrenta un riesgo creciente de reentrada debido a la actividad solar y la resistencia atmosférica. La NASA ya trabaja en una misión inédita: capturarlo en órbita con una nave robótica y elevarlo antes de que sea demasiado tarde.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

El espacio parece vacío, pero no lo es del todo. Incluso a cientos de kilómetros de altura, hay suficiente atmósfera como para frenar lentamente a los objetos que orbitan la Tierra. Normalmente, ese proceso lleva años o décadas. Pero en algunos casos, se acelera. Y cuando eso ocurre, incluso una misión científica clave puede convertirse en un problema urgente.

Un telescopio clave que empieza a caer

El protagonista de esta historia es el Observatorio Neil Gehrels Swift, un telescopio espacial de la NASA diseñado para estudiar los estallidos de rayos gamma, uno de los fenómenos más energéticos del universo.

Desde su lanzamiento, ha sido una herramienta fundamental para la astronomía moderna. Durante más de dos décadas, ha detectado eventos cósmicos extremos y ha permitido comprender mejor cómo funcionan explosiones estelares y colisiones de objetos compactos. Pero ahora su misión corre peligro.

Según estimaciones recientes, existe un 50% de probabilidad de que abandone su órbita y reentre en la atmósfera en junio de 2026, cifra que asciende al 90% antes de 2027.

El enemigo invisible: la atmósfera… y el Sol

Un telescopio de la NASA lleva más de 20 años observando el universo desde el espacio. Ahora está perdiendo altura y podría caer a la Tierra en pocos meses si nadie logra “rescatarlo” a tiempo
© NASA.

La causa del problema no es un fallo técnico directo, sino algo más sutil. Aunque solemos imaginar el espacio como un vacío absoluto, la atmósfera terrestre se extiende mucho más allá de lo que percibimos. En órbita baja, existe una capa extremadamente tenue que genera resistencia. Esa resistencia actúa como un freno constante.

En condiciones normales, el efecto es lento. Pero hay un factor que lo acelera: la actividad solar. Durante periodos de alta actividad, como el pico alcanzado en 2024, el Sol calienta y expande las capas superiores de la atmósfera. Esto aumenta la fricción sobre los satélites y acelera su descenso. Swift ha sido víctima directa de este fenómeno.

Una misión de rescate sin precedentes

Ante este escenario, la NASA ha optado por una solución que, hasta ahora, nunca se ha intentado: rescatar el telescopio en órbita. Para ello, ha otorgado un contrato de 30 millones de dólares a la empresa Katalyst, que está desarrollando una nave robótica llamada LINK. El objetivo es ambicioso.

La nave deberá acercarse al telescopio, capturarlo en pleno vuelo y elevarlo a una órbita más segura donde pueda seguir operando. No hay precedentes de una operación de este tipo con un telescopio activo.

Ganar tiempo mientras llega la ayuda

El problema es que la misión aún no está lista. Por eso, la NASA ha tenido que adoptar medidas provisionales para ralentizar el descenso del telescopio. Entre ellas, apagar algunos instrumentos para reducir el consumo energético y reorganizar su orientación en órbita. Esto permite optimizar la posición de los paneles solares y, en consecuencia, reducir la resistencia aerodinámica.

No es una solución definitiva. Pero puede marcar la diferencia entre perder el telescopio o llegar a tiempo para rescatarlo.

Un lanzamiento poco habitual: desde un avión

El plan tiene otro elemento que lo hace aún más singular. Para alcanzar la órbita en la que se encuentra Swift, la nave LINK no se lanzará desde una plataforma convencional. En su lugar, se prevé un lanzamiento desde un avión.

Este método permite ajustar mejor la trayectoria y acceder a órbitas que serían más complicadas desde tierra. Es una solución técnica poco común… pero necesaria en este caso.

Más que un telescopio: evitar un problema en órbita

Un telescopio de la NASA lleva más de 20 años observando el universo desde el espacio. Ahora está perdiendo altura y podría caer a la Tierra en pocos meses si nadie logra “rescatarlo” a tiempo
© NASA.

El riesgo no es solo perder una herramienta científica. Si Swift reentra sin control, podría generar fragmentos que no se desintegren completamente, lo que plantea un riesgo potencial en superficie. Aunque este tipo de eventos es poco frecuente, sigue siendo una preocupación real.

Por eso, la misión de rescate no solo tiene un valor científico, sino también de seguridad.

Un intento que podría marcar un precedente

Si la operación tiene éxito, abrirá una puerta completamente nueva en la gestión de satélites. Hasta ahora, la mayoría de los objetos en órbita baja simplemente se abandonan cuando termina su vida útil. Algunos se desintegran en la atmósfera, otros permanecen como basura espacial.

Pero capturar y reutilizar un telescopio en pleno vuelo cambiaría esa lógica.

Una carrera contra el tiempo en órbita

El futuro del telescopio Swift depende ahora de un factor clave: el tiempo. Si la nave LINK llega antes de que la órbita se degrade demasiado, el rescate será posible. Si no, el telescopio terminará cayendo, como tantos otros antes que él.

La diferencia es que esta vez no se trata de un satélite cualquiera. Se trata de una misión científica en pleno funcionamiento. Y de un intento inédito de salvarla en el último momento.

Compartir esta historia

Artículos relacionados