Este verano se liberarán más de medio millón de mosquitos sobre el área metropolitana de Washington, D.C. Pero no hay nada que temer, porque están de nuestro lado.
Por primera vez, la compañía Bee Safe Mosquito Control de Maryland va a liberar mosquitos macho infectados con una cepa de la bacteria Wolbachia en esa región. Los machos infectados, que no son los que pican a las personas, deberían aparearse con las hembras que no están infectadas para esterilizarlas. Y eso hará que su población disminuya. En otros países ya se han usado programas similares para contribuir a la reducción de la cantidad de mosquitos, manteniendo a raya la propagación de las enfermedades que pueden transmitir.
“Al introducir machos con el fin de controlar la población recurrimos a una técnica que se ha probado ya muchas veces, y funcionó, contra muchas especies”, dijo Todd Montgomery, dueño de Bee Safe, al medio local WTOP News, el lunes.
Bacteria aliada
Wolbachia es un grupo de bacterias que se encuentran en la mayoría de los insectos, incluyendo los mosquitos.
Estas bacterias tienen complejas relaciones con los huéspedes a los que infectan; algunas especies parecen ser pasajeros inocuos pero otras pueden brindar beneficios como ayudar a producir nutrientes que el insecto no obtiene de su alimento. En el caso de los mosquitos, entre otros, la Wolbachia incluso puede influir en su reproducción a través de un fenómeno que se conoce como incompatibilidad citoplasmática.
Estas bacterias alteran sutilmente el esperma y los huevos de los mosquitos. Los mosquitos sólo pueden heredar la Wolbachia de sus madres cuando la infección pasa al huevo. Cuando un macho infectado con Wolbachia se aparea con una hembra que no está infectada o que tiene una cepa diferente de la bacteria, el esperma modificado matará a los huevos poco después de la fertilización. Los huevos de la hembra infectada con una cepa compatible de Wolbachia podrían neutralizar esa modificación, y el embrión se desarrolla normalmente.
Ahora la ciencia empezó a aprovechar esta incompatibilidad como biopesticida. Los mosquitos macho criados en laboratorio se infectan con una cepa específica de Wolbachia (que no es la cepa que se encuentra naturalmente en los mosquitos) y luego se liberan grandes cantidades de estos machos, esperando que se apareen con las hembras silvestres. Como las hembras del mosquito solo se aparean una vez, las que lo hagan con mosquitos macho de laboratorio jamás pondrán huevos viables y con el tiempo eso reduciría la población local.
Varios países como Brasil, Singapur y Tailandia han probado o aprobado el uso de machos infectados con Wolbachia para reducir la población de mosquitos. A fines de 2023 la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. aprobó una versión de esta técnica para su uso en el país. Se trata de la versión desarrollada por MosquitoMate, compañía que constituye un emprendimiento comercial derivado de un equipo de investigación de la Universidad de Kentucky.
La aprobación cubre a los mosquitos Aedes albopictus modificados, y se trata de los mosquitos que usará Bee Safe este verano, liberando unos 600.000 sobre el área metropolitana entre junio y septiembre. Los mosquitos A. albopictus, también conocidos como mosquitos tigre asiáticos, pueden transmitir dengue, Zika y chikungunya, entre otras enfermedades.
El futuro del control de los mosquitos
Aunque el A. albopictus es una seria amenaza como vector, no llega a ser tan peligroso como el mosquito Aedes aegypti, que solo se alimenta de la sangre humana.
MosquitoMate también desarrolló mosquitos A. aegypti infectados con Wolbachia. Son los mosquitos WB1. Continúan las pruebas de laboratorio para confirmar el potencial de mosquitos con modificaciones similares en EE.UU. Gran parte de las investigaciones están promovidas por el proyecto Debug, de Google, que espera liberar hasta 64 millones de mosquitos en California y Florida en un futuro cercano.
Hay otros equipos de investigadores y otras compañías que estudian un método diferente de control de mosquito con Wolbachia, que usa la bacteria para prevenir la transmisión de enfermedades graves como el dengue y el Zika.
Llevará tiempo saber lo efectivas que pueden ser estas técnicas para controlar la transmisión de enfermedades, pero si tienen éxito, se tratará de un arma amigable con el medio ambiente en la interminable guerra de los humanos contra los chupasangre de cada verano.