Pese a sus restricciones sobre el comercio de criptomonedas, China ha encontrado una vía para transformar sus reservas incautadas de bitcoin en dinero fiat. La Oficina de Seguridad Pública de Beijing formalizó un modelo que permite la venta de estos activos a través de bolsas internacionales reguladas, aprovechando la posición de Hong Kong como nodo financiero global y esquivando los límites impuestos por su legislación.
Un modelo legal para liquidar criptomonedas sin conflicto interno

El 6 de junio, la Oficina de Seguridad Pública Municipal de Beijing anunció un acuerdo con la Bolsa de Valores de Beijing (CBEX) para administrar y vender las criptomonedas incautadas en casos penales. Este acuerdo marca un precedente: por primera vez se oficializa un proceso específico para transformar activos digitales ilegales en fondos estatales.
La CBEX será responsable de designar a intermediarios externos que operarán desde exchanges regulados en Hong Kong. Una vez completada cada venta, los ingresos se convertirán a yuanes y se ingresarán en cuentas gubernamentales autorizadas. Todo esto, según el comunicado publicado en la cuenta oficial de WeChat del organismo de seguridad, se enmarca en el «Modelo Beijing».
Este modelo busca estandarizar la gestión de las crecientes cantidades de bitcoin y otras criptomonedas que están siendo confiscadas por la policía en investigaciones criminales en todo el país.
Operaciones discretas, activos masivos y un mensaje implícito

Aunque el anuncio no revela la cantidad exacta de BTC que el Estado chino pretende vender, informes extraoficiales sugieren que se trata de un volumen significativo. Según Buy Bitcoin Worldwide, las autoridades chinas habrían acumulado al menos 194.000 BTC desde 2019, y parte de esas reservas ya habrían sido vendidas.
Ya desde abril circulaban indicios de que gobiernos locales estaban delegando en empresas privadas la tarea de vender criptoactivos en exchanges internacionales. La diferencia ahora es que el modelo de Beijing centraliza la operación y la institucionaliza a través de la Bolsa estatal, lo que muchos consideran una jugada más estratégica para el país.
En este contexto, Hong Kong actúa como puente legal y financiero. Aunque China prohíbe el comercio directo de criptomonedas, su región administrativa especial promueve la innovación fintech. El resultado es un mecanismo que permite al Estado convertir bitcoin en efectivo sin contradecir sus propias restricciones, mientras fortalece su control sobre los activos digitales incautados.