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Ciencia

El planeta en números rojos: récord histórico de CO₂ y alerta global por el agotamiento de los sumideros naturales

La concentración de dióxido de carbono en la atmósfera alcanzó un nivel nunca visto desde que existen registros. La Organización Meteorológica Mundial advierte que los océanos y los bosques están perdiendo su capacidad de absorber el exceso de carbono, agravando el calentamiento global.
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Un salto que cambia la historia del clima

El planeta acaba de superar otro límite. En 2024, la concentración media de dióxido de carbono (CO₂) en la atmósfera alcanzó las 423,9 partes por millón, según el último Boletín de Gases de Efecto Invernadero de la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El aumento interanual fue de 3,5 ppm, el mayor desde que comenzaron las mediciones modernas en 1957.

La cifra no es solo un número más en una serie histórica: representa un cambio estructural en el equilibrio del clima terrestre. Significa que el planeta está acumulando calor a un ritmo que supera la capacidad de enfriamiento natural del sistema.

“El calor atrapado por el CO₂ y otros gases está acelerando los fenómenos extremos y poniendo en riesgo la seguridad humana y económica”, advirtió Ko Barrett, secretaria general adjunta de la OMM. Cada molécula liberada hoy —añadió— persistirá en la atmósfera durante siglos, afectando el clima de generaciones futuras.


Los pulmones del planeta comienzan a fatigarse

Cuando la OMM publicó su primer boletín, en 2004, el CO₂ rondaba las 377 ppm. Dos décadas después, el incremento roza las 50 unidades. Hasta ahora, cerca de la mitad del dióxido de carbono emitido por actividades humanas era absorbido por los océanos, los bosques y los suelos. Pero esa válvula de seguridad natural está fallando.

El informe alerta que los sumideros naturales de carbono están perdiendo eficacia. Los océanos, al calentarse, reducen su capacidad de disolver gases, y los ecosistemas terrestres sufren sequías, incendios y deforestación masiva. En 2024 —el año más cálido jamás registrado—, regiones clave como la Amazonia y el sur de África ardieron durante meses, transformando los bosques en emisores netos de carbono.

Según Oksana Tarasova, coordinadora del boletín, el debilitamiento de los sumideros “podría marcar un punto de inflexión en la capacidad del planeta para autorregular su clima”. Su advertencia es clara: si los sistemas naturales dejan de compensar parte de las emisiones, el exceso de carbono quedará suspendido en la atmósfera durante siglos, amplificando el efecto invernadero.


No solo CO₂: el auge silencioso de otros gases

El dióxido de carbono concentra el 64 % del calentamiento global asociado a los gases de efecto invernadero de larga duración. Pero no está solo en la escalada.

El metano (CH₄) alcanzó 1942 partes por mil millones en 2024, un 166 % más que en la era preindustrial. Aunque su vida útil es más corta —unos nueve años—, su poder de calentamiento es más de 80 veces superior al del CO₂. Las fuentes principales son la ganadería, los cultivos de arroz, los vertederos, la explotación de gas y petróleo, y los incendios forestales.

El tercer gas en discordia, el óxido nitroso (N₂O), también rompió récords: 338 partes por mil millones, un 25 % más que en los niveles preindustriales. Se origina en suelos agrícolas y procesos industriales, pero también en fuentes naturales. Su impacto climático es doble, ya que contribuye tanto al calentamiento global como a la destrucción de la capa de ozono.

En conjunto, estos tres gases representan el trío más persistente y peligroso del cambio climático. Ninguno muestra signos de estabilización.


Un mensaje urgente antes de la COP 30

El boletín de la OMM llega como preludio a la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 30), que se celebrará en noviembre en Belém, Brasil. La ubicación no es casual: la Amazonia, una de las regiones más críticas para el balance de carbono global, atraviesa un momento de estrés sin precedentes.

El informe busca proporcionar a los negociadores datos científicos sólidos antes de las nuevas metas climáticas. En paralelo, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) presentará su Informe sobre la Brecha de Emisiones, que mostrará cuán lejos estamos de cumplir los compromisos del Acuerdo de París.

Por ahora, los datos son claros: el planeta no solo se calienta, también pierde capacidad para defenderse. Los océanos y los bosques —nuestros aliados naturales— están agotados.

“Las políticas deben centrarse en reducir las emisiones con urgencia y en restaurar los ecosistemas que nos ayudan a mantener el equilibrio climático”, concluye Barrett. “El reloj atmosférico no admite prórrogas”.


Un futuro que todavía puede escribirse

El récord de 2024 no marca un final, sino un punto de advertencia. Las tendencias son alarmantes, pero también reversibles si se acelera la transición energética, se recuperan los bosques y se protege el océano.

El informe de la OMM deja un mensaje entre líneas: la Tierra aún responde, pero cada año su margen de reacción se acorta. Las decisiones políticas y tecnológicas de esta década determinarán si el CO₂ sigue escalando o si logramos que el planeta respire de nuevo.

Fuente: Meteored.

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