¿Estas harto de tener que recurrir a un conversor de medidas cada vez que encuentras una medida en pulgadas, millas o pies, un peso en onzas o libras, y un volumen en galones? Entonces tenemos una buena noticia para ti. Todas estas medidas podrían muy bien haber empezado su lento camino hacia la extinción de la mano del gobierno de Estados Unidos.

Se da la circunstancia de que Estados Unidos es, junto a Liberia y Birmania. uno de los tres únicos países que aún consideran como oficial el denominado sistema anglosajón de medidas. Algunos otros países de la órbita anglosajona utilizan estas medidas, pero no de forma oficial. En cuanto a Inglaterra, fue la creadora de esas medidas, pero su sistema se llama Imperial y tiene algunas diferencias respecto al anglosajón.

El pasado mes de diciembre, casi 50.000 norteamericanos firmaron una petición al presidente Obama para que por favor abandone el sistema anglosajón en beneficio del métrico que se usa en el resto del mundo. La cifra no es que sea muy significativa, pero ha sido suficiente para que, unos meses después, la Casa Blanca respondiera a esa petición. La administración Obama se ha lavado las manos y, aunque no va a abandonar el sistema anglosajón, anima a cada ciudadano americano a que use el sistema que más le convenga.

La decisión es bastante salomónica y deja en manos de cada uno el destino de las medidas. No creemos que suponga un cambio a corto plazo, pero el país ya utiliza el sistema métrico cuando se trata de comercio en el extranjero y el anuncio podría ser la pequeña pluma que comience a inclinar la balanza a favor de los metros, litros, kilogramos y sus múltiplos de 10. Por la parte que me toca, espero con ansiedad el momento en que los malditos sistemas anglosajón e imperial sean una curiosidad más de los museos de antropología. Mi vida sería un poco más fácil ¿y la vuestra? [We The People].

Foto: Håvar og Solveig bajo licencia Creative Commons