En los últimos años, creímos estar avanzando hacia una visión más inclusiva de la belleza. Sin embargo, las redes sociales han reactivado un modelo corporal peligroso con aires del pasado. El vientre plano vuelve a ocupar el centro de atención, esta vez bajo el velo de tendencias “modernas” que disfrazan viejas exigencias. Esta presión estética, que parecía desvanecida, se cuela de nuevo en nuestras pantallas y nuestras inseguridades.

Vuelve la vieja fórmula, con otro nombre
Aunque parezca una tendencia renovada, el culto al vientre plano no es más que una versión reciclada de antiguos ideales estéticos. El llamado movimiento de “complexión media” invade redes como TikTok, promoviendo un modelo corporal que pretende ser inclusivo pero no lo es. Al autodefinirse como “ni flaca ni gorda”, sigue imponiendo una figura delgada como referencia y deja afuera a quienes no encajan en ese molde ambiguo. Influencers como Carla Flila ya advierten sobre los efectos nocivos de esta narrativa disfrazada de aceptación.
Consejos, dietas y una obsesión disfrazada
Más allá de los nombres o las etiquetas, esta moda reactiva una búsqueda sin pausa por la figura perfecta. Videos con rutinas exprés, “detox” para desinflamar el abdomen o dietas sin respaldo científico ganan terreno, promoviendo prácticas insostenibles. Lo que parece un simple interés estético esconde un mensaje más profundo: la validación social sigue atada al cuerpo delgado. Investigaciones recientes alertan que estos contenidos, aunque sutiles, pueden inducir a trastornos alimentarios.
Estigmas, gordofobia y una historia que se repite

Los prejuicios en torno al cuerpo siguen presentes. La gordofobia, lejos de desaparecer, crece silenciosamente entre jóvenes. Un informe de la UNIR reveló que más del 40 % de los adolescentes presenta actitudes gordofóbicas, reforzadas por mensajes sociales y publicitarios. Esta discriminación actúa como una herramienta de control estético que deteriora el bienestar mental, impulsando sentimientos de culpa, vergüenza e insatisfacción permanente con el cuerpo propio.
El ciclo interminable de los ideales impuestos
Esta no es la primera vez que el cuerpo se convierte en un campo de batalla. Desde los corsés del siglo XIX hasta el “heroin chic” de los 2000, la historia ha demostrado que la belleza muchas veces se ha impuesto a costa de la salud. Hoy, las estéticas Y2K y el regreso de modelos extremadamente delgadas, como las de Victoria’s Secret, muestran cómo lo que parecía superado vuelve a instalarse con fuerza, camuflado entre brillos, filtros y hashtags.
Fuente: Xataka.