Image: Snopes

A√Īo 1987 durante un encuentro de expertos en la Academia Estadounidense de Ciencias Forenses. El doctor Don Harper Mills se sube al escenario para contar la historia reciente de Ronald Opus, un caso que comenz√≥ como un suicidio y concluy√≥ como un sorprendente asesinato.

Harper se pone las gafas, mira a los asistentes, y comienza a describir el caso:

El 23 de marzo, un médico forense observó el cuerpo de Ronald Opus y llegó a la conclusión de que murió por una herida de bala en la cabeza (por una escopeta). La investigación hasta ese momento había revelado que el difunto había saltado desde la parte superior de un edificio de diez pisos con la intención de suicidarse. (Dejó una nota que indicaba su situación). Al pasar por el noveno piso mientras descendía, su vida se vio interrumpida por una ráfaga de disparos de una escopeta a través de una ventana, matándolo instantáneamente. Ni el tirador ni el difunto sabían que se había erigido una red de seguridad en el piso 8 para proteger a algunos limpiadores de ventanas, y que el difunto no habría podido completar su intento de suicidarse debido a ello.

Por lo general, una persona que pretenda suicidarse y finalmente se suicida, aunque el mecanismo no sea el que pretendía, sigue siendo un suicidio. Que el hombre hubiera recibido un disparo camino a un suicidio que probablemente no tendría éxito hizo que el medico forense dictaminara un homicidio.

Investigaciones posteriores llevaron al descubrimiento de que la habitaci√≥n en el noveno piso de donde salieron los disparos de la escopeta estaba ocupada por un anciano y su esposa. √Čl la estaba amenazando con la escopeta debido a una disputa y se molest√≥ tanto que no pudo mantener la escopeta en l√≠nea recta. Por tanto, cuando apret√≥ el gatillo, los perdigones salieron por la ventana y golpearon al difunto.

Cuando uno intenta matar al sujeto A, pero mata al sujeto B en el intento, uno es culpable del asesinato del sujeto B. El anciano se enfrent√≥ a esta conclusi√≥n, pero tanto √©l como su esposa se mantuvieron firmes al afirmar que ninguno de los dos sab√≠a que la escopeta estaba cargada. Era un viejo h√°bito del anciano amenazar a su esposa con una escopeta descargada. √Čl no ten√≠a intenci√≥n de asesinarla; por tanto, el asesinato del difunto parec√≠a ser un accidente. Es decir, el arma hab√≠a sido accidentalmente cargada.

Sin embargo, una nueva investigación descubrió un testigo de que su hijo fue visto cargando la escopeta aproximadamente seis semanas antes del accidente fatal. Esa investigación demostró que la madre (la anciana) había cortado el apoyo financiero de su hijo, y su hijo, sabiendo la propensión de su padre a usar la escopeta de manera amenazante, cargó el arma con la expectativa de que el padre le disparara a su madre. El caso ahora pasa a convertirse en uno de asesinato por parte del hijo por la muerte de Ronald Opus.

Investigaciones posteriores revelaron que el hijo estaba cada vez más abatido por el fracaso en su intento de asesinar a su madre. Esto lo llevó a saltar del edificio de diez pisos el 23 de marzo… solo para ser asesinado por una ráfaga de escopeta a través de una ventana del noveno piso.

El médico forense cerró el caso como un suicidio.

Una historia alucinante, ya que Ronald Opus finalmente se trataba del suicida y el presunto homicida de su muerte.

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Screenshot: Magnolia

Sea como fuere, alguien logr√≥ tener en sus manos una copia del discurso y lo public√≥ en la red en 1994 present√°ndolo como un caso real. Sin embargo, contrariamente a lo que se dijo entonces, el se√Īor Opus nunca existi√≥.

Como explic√≥ Mills (quien falleci√≥ en 2013) en una entrevista a Snopes, en su mayor parte invent√≥ la historia a medida que avanzaba, tan solo trazando algunos detalles de antemano y siempre con el objetivo de que el relato ‚Äúilustrara c√≥mo si alteras algunos hechos peque√Īos, alteras en gran medida las consecuencias legales‚ÄĚ y tambi√©n para servir como escenario de debate entre sus colegas cient√≠ficos forenses.

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Mills cont√≥ que desde 1994 recibi√≥ innumerables llamadas sobre la historia, ‚Äúbibliotecarios, periodistas, estudiantes de derecho, incluso profesores de derecho que deseaban incorporarlo a los libros de texto‚ÄĚ. De hecho, en 1997, inform√≥ que hab√≠a recibido m√°s de 400 llamadas telef√≥nicas sobre la historia en los dos a√Īos anteriores, lo que significa un promedio de aproximadamente uno cada dos d√≠as desde el momento en que despeg√≥ en la red.

Mills dijo que estaba feliz de responder a las preguntas, generalmente explicando que la historia era inventada y que solo pretend√≠a que fuera una an√©cdota hipot√©tica que mostrara ‚Äúqu√© diferentes consecuencias legales puede tener cada giro en una investigaci√≥n de homicidio‚ÄĚ.

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Para sorpresa del forense, el caso nunca murió realmente y, a medida que Internet creció, siguió compartiéndose en correos electrónicos y mensajes en foros, casi siempre presentados como algo que realmente sucedió.

Incluso el cine inmortalizó el caso en la escena de apertura soberbia de Magnolia (Paul Thomas Anderson), o en series como Homicide, CSI o Law & Order.

Incluso hoy, décadas después de que Mills contara la historia por primera vez, todavía se puede encontrar muchos sitios web que lo presentan como un caso que realmente ocurrió, a pesar de que se desacredita fácilmente incluso con un mínimo de esfuerzo.

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El imposible salto de Ronald Opus, posiblemente, una de las primeras fake news... antes si quiera de que existieran las fake news. [Wikipedia, Snopes]