La Venus atrapamoscas, célebre por sus hojas que se cierran en fracción de segundos para capturar insectos, acaba de revelar su secreto molecular. Investigadores japoneses y chinos descubrieron que la proteína DmMSL10 es esencial para transformar roces casi imperceptibles en señales bioeléctricas. El hallazgo, publicado en Nature Communications, no solo explica la eficacia de esta planta carnívora, sino que abre nuevas vías para entender la mecanosensibilidad en el reino vegetal.
La protagonista: Dionaea muscipula
Originaria del sureste de Estados Unidos, la Venus atrapamoscas crece en suelos pobres en nutrientes. Para compensarlo, desarrolla hojas modificadas con pelos sensoriales capaces de detectar presas. Cuando dos de estos pelos se estimulan en pocos segundos, la trampa se cierra velozmente, asegurando alimento esencial para su supervivencia.
Este tipo tiene una colección de Venus atrapamoscas y las graba capturando bichos e insectos.
Aquí hay una atrapando una araña viuda negra. pic.twitter.com/m1khygnziL
— Vive con Propósito. (@PropositoyVida) July 23, 2025
El hallazgo de DmMSL10
El equipo internacional analizó plantas normales y genéticamente modificadas. En las mutantes, con el canal DmMSL10 desactivado, el cierre de la trampa requería estímulos mucho más intensos y producía señales eléctricas reducidas. En contraste, las plantas intactas respondían al contacto mínimo, confirmando el papel crítico de esta proteína como “sensor táctil”.
El experimento con hormigas vivas
Los investigadores probaron el mecanismo con hormigas caminando sobre las trampas y con toques artificiales medidos al detalle. Microscopía de fluorescencia y registros eléctricos revelaron cómo la presión ligera desencadena una cascada de calcio y electricidad, suficiente para movilizar el rápido movimiento de cierre.
La Venus atrapamoscas nos revela su secreto: el sensor táctil que la convierte en cazadora.
🪰 La planta carnívora más célebre del mundo esconde un mecanismo tan preciso como un reflejo animal. Un canal iónico llamado DmMSL10 resulta ser el sensor táctil que permite a la Venus… pic.twitter.com/4isCRCuAIC— Enrique Coperías (@CienciaDelCope) October 1, 2025
Más allá de la carnívora más famosa
El hallazgo plantea interrogantes sobre si proteínas similares participan en la sensibilidad de otras plantas, incluso no carnívoras. Los científicos planean explorar la familia de canales iónicos relacionados y cómo factores ambientales, como la humedad o el viento, podrían influir en la sensibilidad de la trampa.
Fuente: Infobae.