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Ciencia

El secreto etílico de un insecto que sobrevive a borracheras imposibles

Pueden soportar concentraciones de alcohol que matarían a la mayoría de los animales… y luego seguir trabajando como si nada. Descubre qué sorprendente vínculo biológico permite a los avispones orientales tolerar niveles extremos de etanol sin sufrir consecuencias fatales.
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En el reino animal, el alcohol suele ser un subproducto accidental de la fermentación de frutas y néctares. Mientras muchas especies sufren sus efectos nocivos, otras han desarrollado una asombrosa tolerancia. El caso de los avispones orientales ha dejado perplejos a los científicos: no solo resisten concentraciones altísimas de etanol, sino que incluso parecen beneficiarse de ellas. ¿Qué es lo que les hace tan especiales?

Una alianza inesperada entre insecto y levadura

En plena naturaleza, alimentos como frutas en descomposición generan etanol. Aunque muchos animales evitan estas fuentes por sus riesgos, otras especies las aprovechan por su alto valor energético. El etanol, al fin y al cabo, aporta casi el doble de calorías que el azúcar.
Pero en el caso de los avispones orientales, hay algo más. Según un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences, estos insectos mantienen una relación simbiótica con la levadura de cerveza silvestre, la misma que se usa para elaborar pan o cerveza.
Durante el invierno, la levadura sobrevive dentro del estómago de los avispones, y a cambio, fermenta la fruta que estos consumen, liberando energía. Esta colaboración podría haber llevado a los avispones a desarrollar múltiples copias de un gen asociado a la tolerancia al alcohol.

El secreto etílico de un insecto que sobrevive a borracheras imposibles
© Tony Wu – Pexels

Ebrios, pero eficientes: la clave genética de su resistencia

En pruebas de laboratorio, los avispones resistieron concentraciones de etanol de hasta el 80 %, un nivel letal para la mayoría de los vertebrados, que empiezan a verse afectados con solo un 4 %.
Sofia Bouchebti, directora del estudio y ecóloga conductual, cuenta cómo algunos ejemplares parecían muertos tras consumir la solución alcohólica, pero minutos después se reincorporaban y reanudaban su trabajo sin problema. En cambio, las abejas melíferas europeas alimentadas con la misma sustancia no sobrevivieron ni un día.
La explicación podría estar en que el etanol también actúa como antimicrobiano natural, ayudando a los avispones a mantenerse sanos mientras recolectan carne en descomposición para sus crías.

Un fenómeno que apenas comienza a estudiarse

La entomóloga Chris Alice Kratzer no se sorprende del hallazgo: muchas avispas sociales consumen fruta fermentada, aunque pocas resisten bien sus efectos. Las comunes acaban tambaleándose, chocándose entre ellas o incapaces de volar.
Lo que asombra en los avispones orientales es su capacidad para metabolizar el etanol sin alteraciones graves, incluso en condiciones extremas. Para Bouchebti, este descubrimiento abre la puerta a futuras investigaciones que podrían ayudar a entender mejor nuestra relación genética con el alcohol. Después de todo, tal vez nuestros ancestros compartieron más de un brindis evolutivo con estos curiosos insectos.

Fuente: National Geographic.

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