A pesar de crisis globales y pandemias, el oro sigue brillando en el escenario internacional como uno de los recursos más codiciados. Un reciente informe ha revelado la magnitud de un yacimiento que no se encuentra ni en China ni en Ucrania, pero que rivaliza con los más grandes del mundo. Este hallazgo vuelve a poner a Rusia en el centro de la escena minera global y nos invita a conocer una historia fascinante de riqueza geológica, tecnología de vanguardia y ambición.
El corazón dorado de Siberia

Lejos de los focos internacionales, en la remota región de Siberia Occidental, se ubica la mina Olimpiada, considerada actualmente el segundo mayor yacimiento de oro del planeta en términos de reservas probadas y probables. Este gigante mineral se encuentra en el distrito Severo-Yeniseysky, dentro del territorio de Krasnoyarsk, y es operado por PJSC Polyus, el mayor productor de oro de Rusia y cuarto a nivel global.
La mina comenzó a operar en 1996, aunque su depósito fue descubierto en 1975. Sus reservas alcanzan los 24 millones de onzas de oro, equivalentes a un valor estimado de 55.400 millones de euros. Su impresionante capacidad de procesamiento llega a las 15,4 millones de toneladas por año, y su impacto dentro de la producción nacional es tal que representa cerca del 50% de todo el oro extraído por Polyus.
Tecnología y tradición en una operación colosal
El yacimiento de Olimpiada se encuentra en una compleja formación geológica compuesta por esquistos, lutitas y rocas tectónicamente deformadas. Su explotación se realiza mediante minería a cielo abierto, utilizando técnicas convencionales como perforación, voladura y excavación con maquinaria pesada.

La riqueza mineral es tratada en tres molinos, donde se aplican procesos combinados de concentración por gravedad, flotación, bio-oxidación y lixiviación mediante el sistema “carbon-in-leach” (CIL). Además, la empresa ha desarrollado su propia tecnología denominada BIONORD, específicamente diseñada para tratar los sulfuros del mineral extraído.
En los últimos años, Polyus ha impulsado diversas mejoras tecnológicas, como nuevos sistemas de trituración, mejoras en la molienda, automatización de procesos y una conexión directa a una línea eléctrica de 220 kV que abastece energía hidroeléctrica desde la central de Boguchanskaya. Para garantizar la seguridad, también se ha incorporado el uso de vehículos y maquinaria controlados a distancia.
Olimpiada frente a los gigantes del oro mundial
A pesar de que muchas miradas se dirigen hacia regiones como Asia o América Latina, Rusia ocupa un lugar privilegiado en el mapa aurífero. La mina Muruntau, en Uzbekistán, se posiciona como el mayor yacimiento de oro del mundo. Sin embargo, Olimpiada le sigue muy de cerca, superando incluso a minas tan renombradas como Pueblo Viejo (República Dominicana) y Grasberg (Indonesia).
En el caso de Grasberg, su producción se redujo drásticamente durante 2020 debido al impacto del COVID-19, mientras que Pueblo Viejo ha requerido inversiones adicionales para extender su vida operativa. Olimpiada, en cambio, ha logrado mantener un ritmo constante, gracias a su ubicación estratégica, una gestión tecnológica eficiente y una capacidad de adaptación ejemplar.
Una joya geológica que reconfigura la economía minera
Este yacimiento no solo es una proeza en términos de volumen y valor económico; también representa un ejemplo de cómo la innovación y la exploración geológica pueden transformar por completo el mapa de los recursos naturales. Olimpiada no es simplemente una mina: es un motor que impulsa la economía regional y consolida la posición de Rusia como potencia minera global.
Su existencia desafía las expectativas tradicionales, rompe con los estereotipos geográficos y demuestra que, aún hoy, en las tierras heladas de Siberia, el oro continúa escribiendo nuevas historias de poder, tecnología y ambición.
[Fuente: DiarioOK]