Ejemplo de tecnología de reconocimiento facial en el aula en una feria de China.
Photo: AP Images

Bienvenido a Hangzhou No. 11, un instituto en el que no te podrás dormir en clase, ni mucho menos escaparte para echar una partida en el bar de la esquina. En este centro de la ciudad china de Hangzhou, un sistema inteligente de reconocimiento facial examina lo que hacen los alumnos cada 30 segundos.

Advertisement

El alcance del sistema va mucho más allá de saber si están en la clase que les corresponde o no. También examina el estado de ánimo de cada estudiante en función de 5 variables: feliz, enfadado, asustado, confuso o molesto. Por si fuera poco, identifica lo que el alumno del centro está haciendo. Sabe, por ejemplo, si se ha dormido en clase, si está escribiendo, leyendo o levantando al mano para hacer una pregunta.

El sistema de vigilancia ha suscitado no pocas críticas por su extensión y carácter invasivo para la privacidad. Está instalado hasta en las piscinas o la cafetería. De hecho los alumnos no necesitan identificarse al ir a almorzar. El sistema lo hace por ellos.

La intención del centro es prevenir episodios de violencia y acoso escolar así como mejorar el rendimiento escolar. En China no es del todo normal que haya cámaras en los centros educativos, aunque este es el primer sistema tan avanzado. Las guarderías, por ejemplo, están obligadas a instalar cámaras, a veces conectadas con la policía, para prevenir maltrato a los niños por parte de las cuidadoras. Bienvenidos a Black Mirror. [vía Business Insider]