Cuando la actividad solar llegó a su punto más bajo en 2008, los astrónomos razonaron que el sol ingresaba en un período de baja actividad histórica. Se equivocaban.
Un nuevo trabajo publicado el 8 de septiembre en The Astrophysical Journal Letters sugiere que 2008 fue el inicio de un aumento continuo de la actividad solar. Para aclararlo, esta “reversión” se extiende más allá de los conocidos ciclos de 11 años que suele seguir el sol. Específicamente, los investigadores encontraron que desde 2008 se produjo una leve suba en muchas de las “señales vitales” del sol, como la frecuencia de los vientos solares y la potencia del campo magnético.
“Todas las señales apuntaban a que el sol entraba en una prolongada fase de baja actividad”, dijo Jamie Jasinski, principal autor del estudio e investigador de la NASA en el Laboratorio de Propulsión a Chorro, en declaraciones. “Por eso fue sorprendente ver que esa tendencia se revertía. El sol se está despertando lentamente”.
Leer las señales solares
El ciclo solar – un intervalo de aproximadamente 11 años marcado por la suba y caída de la cantidad de manchas solares – es un fenómeno bien documentado. El campo magnético del sol cambia su polaridad cada 11 años, regresando a su estado original tras completar dos ciclos solares completos. Esta fase magnética de 22 años se conoce como ciclo de Hale.
Por supuesto, como sucede con otros patrones astrofísicos, esta regla tiene algunas excepciones que la ciencia todavía no comprende del todo. Hay muchos registros históricos que presentan clara evidencia de largos períodos de actividad solar inusualmente baja que duraron unos 30 a 40 años, dijo Jasinski.
Es mucho más difícil predecir estas tendencias, añadió Jasinski. Pero los datos a partir de la década de 1980 realmente parecen indicar que el sol se dirigía hacia un descanso histórico, según los investigadores. Sin embargo, un escrutinio más concienzudo de la actividad solar posterior a 2008, cuando la actividad solar alcanzó un piso sin precedentes, reveló la clara reversión de la tendencia de debilitamiento.
Después de 2008 “terminó la tendencia de disminución de los vientos solares”, explicó Jasinski. “Desde entonces los parámetros del plasma y el campo magnético han estado aumentando continuamente”.
El análisis de los investigadores muestra que el sol probablemente se esté “recuperando” de una disminución en la actividad solar de 20 años. Entre 2008 y 2025, los indicadores clave de los vientos solares como la velocidad (~6%), densidad (~26%), temperatura (~29%) y presión térmica (~45%), entre otras métricas, han aumentado continuamente. Esto sugiere que el reciente período de actividad solar inusualmente débil puede haber sido una excepción en la tendencia solar más amplia y a largo plazo, según el trabajo.
La actividad solar y el clima espacial
El sol está en el centro de nuestro sistema solar. Cada vez que la estrella escupe estallidos de radiación o burbujas de plasma, los planetas sienten el calor. La actividad solar más potente puede comprimir el escudo magnético protector que rodea a cada planeta, incluyendo a la Tierra.
Eso hace que la Tierra sea mucho más vulnerable a la brutal radiación y a los chorros de plasma que provienen del sol. Cuando eso sucede, el clima solar puede afectar a las redes satelitales y eléctricas de la Tierra. Para las misiones espaciales, el encuentro directo con eventos de clima solar podría perjudicar la salud de los astronautas y a la nave espacial, por lo que para la NASA es imperativo comprender mejor la naturaleza de esos eventos.
Los avances tecnológicos permiten que la ciencia capte la actividad solar en más detalle que nunca. Sin embargo, este nuevo trabajo sugiere que siempre vale la pena echar una segunda mirada, debido al comportamiento elusivo y desparejo de nuestra estrella. En su trabajo, los autores señalan que “el aumento continuo (de 16 años) en la presión dinámica de los vientos solares tendrá consecuencias” en el entorno del sol.
La tendencia en aumento ya pasó la marca de los 11 años, lo que sugiere que el sol está en uno de esos infrecuentes ciclos prolongados. No se sabe ni cuándo ni cómo terminará, según los investigadores.
“Las tendencias a más largo plazo son mucho menos predecibles, y son algo que todavía no entendemos del todo”, añadió Jasinski.