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Ciencia

El sorprendente hongo de Chernóbil: cómo un organismo extremo podría usar la radiación como fuente de energía

Un hongo negro que crece en los edificios más contaminados de Chernóbil podría haber desarrollado la capacidad de aprovechar la radiación para su propio beneficio. Su posible “radiosíntesis” intriga a los científicos, que estudian su resistencia, su metabolismo y las aplicaciones en exploración espacial y medicina.
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Desde 1986, la zona de exclusión de Chernóbil es sinónimo de desastre. Pero en medio de uno de los ambientes más radiactivos del planeta, un organismo desafía toda lógica: Cladosporium sphaerospermum, un hongo oscuro rico en melanina que parece prosperar donde otros morirían. Su extraño modo de vida plantea preguntas profundas sobre la adaptación biológica.

Una comunidad que desafía la radiación

En los años 90, investigadores ucranianos documentaron 37 especies de hongos creciendo sobre superficies altamente contaminadas. Entre ellos, C. sphaerospermum destacaba por su abundancia y resistencia.

La radiación ionizante, letal para los humanos, no solo no lo dañaba: parecía estimular su crecimiento.

El sorprendente hongo de Chernóbil: cómo un organismo extremo podría usar la radiación como fuente de energía
© astronomiaum – X

¿Radiosíntesis? Una hipótesis tan audaz como fascinante

En 2008, científicos del Colegio de Medicina Albert Einstein propusieron que estos hongos podrían realizar un proceso análogo a la fotosíntesis, pero usando radiación ionizante en lugar de luz solar. La melanina, pigmento oscuro, jugaría un papel clave capturando energía.

Aunque el mecanismo sigue sin confirmarse, la posibilidad abre un campo completamente nuevo.

Aplicaciones que podrían cambiar la exploración espacial

En 2020, un experimento en la Estación Espacial Internacional demostró que una capa de este hongo podía bloquear parte de la radiación cósmica. Esto lo convierte en un candidato para crear escudos biológicos vivos en misiones a Marte o estaciones lunares.

También se investiga su potencial uso en medicina, biotecnología y producción energética.

Un misterio que apenas empieza a revelarse

Los científicos aún no comprenden cómo logra sobrevivir a niveles extremos de radiación ni si realmente convierte esa energía en un recurso metabólico. Pero su biología desafiante sugiere que existen estrategias evolutivas aún desconocidas.

En un lugar donde la vida humana quedó excluida, este hongo prospera, recordándonos que la naturaleza tiene caminos que aún no hemos aprendido a descifrar.

Fuente: Infobae.

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