El Surface Pro X es el dispositivo más importante que ha lanzado Microsoft hoy

Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)

Microsoft ha anunciado hoy una nueva gama de ordenadores portátiles y dispositivos 2-en-1, entre ellos un nuevo Surface Pro 7 y un Surface Laptop 3 de 15 pulgadas. También ha mostrado dos interesantes Surface de doble pantalla que saldrán a la venta a finales de 2020.

Pero de todas las novedades, el Surface Pro X podría ser el dispositivo más importante para la compañía, y la razón es el chip SQ1 de arquitectura ARM. Históricamente, los procesadores x86 de Intel y AMD dominaron el panorama de Windows. Y aunque Microsoft ha experimentado con ordenadores basados en ARM en el pasado, como el Surface RT, y Windows funciona en portátiles Snapdragon como el Asus Nova Go y el Samsung Galaxy Book 2, ambas familias de dispositivos sufrían serias limitaciones.

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Microsoft dotó a su primer dispositivo basado en ARM, el Surface RT, de una versión reducida de Windows 8 que solo podía ejecutar aplicaciones que vinieran de la tienda de Windows, por lo que una gran cantidad de aplicaciones eran incompatibles. Esto llevó a que la adopción del Surface RT fuera glacialmente lenta, un problema que obligó a Microsoft a cancelar todo el programa de Windows RT unos años más tarde.

Más recientemente, con el Nova Go y el Galaxy Book 2, Microsoft pudo solucionar los problemas de compatibilidad de Windows gracias a un soporte más amplio para aplicaciones ARM nativas y una emulación mejorada del software heredado. Tenían las ventajas de Windows en la plataforma Snapdragon: despertar instantáneo, una conexión a internet siempre activa (gracias al 4G LTE integrado) y una muy buena duración de la batería. Pero el uso del chip Snapdragon 835, que fue originalmente diseñado para teléfonos y ya tenía un año en aquel momento, resultó en un rendimiento letárgico.

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Sin embargo, todo esto podría cambiar con el Surface Pro X y su procesador SQ1, desarrollado con la ayuda de Qualcomm. El nuevo Surface Pro X no es solo la forma que tiene Microsoft de decirnos que los procesadores ARM están listos para volver a sus ordenadores cinco años después, sino que también es un movimiento importante para el futuro de Windows.

Aún esperamos más detalles sobre el SQ1, pero en esencia, se basa en el SoC Snapdragon 8cx de Qualcomm con un ajuste especial para mejorar su rendimiento en Windows 10. Aunque podría no ser tan potente como un procesador Intel Core i, durante el breve tiempo que tuve para probar el Surface Pro X me pareció mucho más receptivo que el Galaxy Book 2 de Samsung o cualquier otro Windows en un portátil Snapdragon que haya usado. El SQ1 es sin duda un gran paso adelante para el rendimiento de ARM en Windows.

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Foto: Sam Rutherford (Gizmodo)

Al adoptar ARM, Microsoft está mejor equipada para crear un verdadero competidor para dispositivos como el iPad Pro de Apple. Está ofreciendo un dispositivo convertible delgado y liviano con lo que debería ser una batería de larga duración y una buena conectividad. Pero lo que es más importante, le da a Windows otra vida para aprovechar los futuros avances informáticos.

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Si nos fijamos en la historia del desarrollo de chips, los procesadores ARM han logrado más avances importantes en los últimos años que con sus homólogos x86, ​​en gran medida por la demanda de chips para smartphones (que funcionan casi universalmente con procesadores ARM). Los chips de la serie A de Apple son probablemente el mejor ejemplo de esto, chips recientes como el A11, A12 y A13 a menudo se equiparan o superan las puntuaciones de benchmark de los chips x86 de la competencia. Es cierto que los benchmarks no lo son todo, pero en general, los procesadores basados ​​en ARM han superado a los chips x86 cuando se trata de reducir el tamaño de los transistores, lo que ha llevado a saltos comparativamente grandes en velocidad y eficiencia energética.

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Expandiendo el soporte de Windows 10 para soportar tanto procesadores x86 como ARM, Microsoft añade flexibilidad a su plataforma al tiempo que le da a la compañía más salidas en caso de un cambio importante de plataforma. Se abusa del término “a prueba de futuro”, pero en este caso, realmente aplica y ayuda a garantizar que Microsoft y Windows no se encuentran en un callejón sin salida desde una perspectiva de hardware.

En cuanto al dispositivo en sí, el Surface Pro X es deliciosamente elegante, con esquinas ligeramente más redondeadas que el Surface Pro 7, pequeños biseles de 6,8 mm y un cuerpo que se estrecha a solo 5,33 mm en su punto más delgado (bajo el soporte) . El hueco incorporado para el Slim Pen también hace un uso inteligente del espacio, ya que carga el lápiz y a la vez lo oculta. A pesar de sus delgadas dimensiones, el teclado del Surface Pro X tiene más recorrido que el Samsung Galaxy Book S.

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Además del SQ1, las especificaciones de Surface Pro X son atracitivas. Hay configuraciones con 8 o 16 GB de RAM y almacenamiento SSD (los modelos del evento tenían unidades de 256 GB). El Surface Pro X también tiene dos puertos USB-C, aunque carece de puertos USB-A como el que tiene el Surface Pro 7.

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Dicho esto, no he tenido la oportunidad de probar el rendimiento del nuevo chip SQ1 de Microsoft en condiciones, por lo que tendremos que hacer pruebas adicionales al Surface Pro X todavía. Pero eso no significa que esta nueva (o renovada) dirección para el soporte ARM en Windows y Surfaces sea menos importante.

El Surface Pro X parte de los 1000 dólares. En Estados Unidos se puede reservar desde hoy. Llegará a las tiendas en noviembre.

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