Saltar al contenido
Ciencia

El último gran archipiélago que faltaba en los mapas apareció en 1913. Tenía 37.000 km² y los exploradores tardaron casi 20 años en descubrir que no era una sola isla

Tierra del Norte permaneció fuera de la cartografía moderna hasta comienzos del siglo XX pese a encontrarse relativamente cerca de Siberia. Los rusos la avistaron en 1913, pero solo una durísima expedición posterior reveló que escondía cuatro grandes islas y decenas de otras más pequeñas.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (0)

A comienzos del siglo XX parecía difícil imaginar que todavía pudiera quedar en la Tierra un territorio enorme esperando aparecer en los mapas. Los continentes estaban trazados, las grandes rutas marítimas llevaban siglos recorriéndose y la exploración polar avanzaba rápidamente. Y, sin embargo, en el océano Ártico permanecía prácticamente invisible un territorio de unos 37.000 kilómetros cuadrados.

Hoy lo conocemos como Tierra del Norte o Sévernaya Zemliá, un archipiélago ruso situado frente a la península de Taimyr, entre los mares de Kara y Láptev. NASA señala que, pese a su tamaño y proximidad al continente siberiano, permaneció sin identificar y sin cartografiar hasta que una expedición marítima lo encontró en 1913.

La literatura geográfica lo ha llegado a describir como “el último gran descubrimiento geográfico” realizado sobre la Tierra.

Dos barcos rusos encontraron una tierra que no aparecía en ningún mapa

El último gran archipiélago que faltaba en los mapas apareció en 1913. Tenía 37.000 km² y los exploradores tardaron casi 20 años en descubrir que no era una sola isla
© Ansgar Walk.

El descubrimiento ocurrió durante la Expedición Hidrográfica del Océano Ártico organizada por el Imperio ruso para estudiar las costas septentrionales de Siberia y mejorar el conocimiento de la futura Ruta Marítima del Norte.

Los protagonistas fueron los buques Taimyr y Vaigach, que aparecen en fotografías de 1913 avanzando entre el hielo polar.

El 4 de septiembre de aquel año, la expedición dirigida por Boris Vilkitski avistó tierra al norte de la península de Taimyr. Los exploradores desembarcaron y reclamaron el territorio para Rusia. En 1914 recibió oficialmente el nombre de Tierra del Emperador Nicolás II. Pero había un problema considerable: nadie sabía realmente qué habían encontrado.

Desde el mar parecía una enorme masa terrestre continua. La abundancia de hielo, la niebla y las dificultades para navegar por aquellas latitudes impidieron determinar si se trataba de una isla gigantesca o de algo mucho más complicado.

Tras la Revolución rusa, en 1926, el territorio recibió su nombre actual: Sévernaya Zemliá, literalmente “Tierra del Norte”. Pero el mapa seguía prácticamente vacío.

Cuatro hombres necesitaron dos años para descubrir qué había realmente allí

El último gran archipiélago que faltaba en los mapas apareció en 1913. Tenía 37.000 km² y los exploradores tardaron casi 20 años en descubrir que no era una sola isla
© dikobrazik / depositphotos.com.

La respuesta no llegó hasta la expedición soviética de 1930-1932.

Georgy Ushakov encabezó un equipo de solo cuatro hombres que recorrió el territorio mediante largas travesías en trineo. Junto a él estaban el geólogo Nikolái Urvántsev, el topógrafo Serguéi Zhuravliov y el operador de radio Vasili Jódov. Los registros históricos describen cómo aquella pequeña expedición consiguió explorar y cartografiar todo el archipiélago durante dos años.

El resultado cambió completamente la imagen que se tenía desde 1913. Tierra del Norte no era una gran isla. Era un archipiélago formado por cuatro enormes masas principales (Revolución de Octubre, Bolchevique, Komsomolets y Pionero) además de alrededor de 70 islas menores.

El primer mapa preciso apareció así casi dos décadas después de que Vilkitski hubiese contemplado por primera vez aquellas costas.

Es tan grande que hoy resultaría imposible que pasara desapercibido

El último gran archipiélago que faltaba en los mapas apareció en 1913. Tenía 37.000 km² y los exploradores tardaron casi 20 años en descubrir que no era una sola isla
© Jacques Descloitres, MODIS Land Rapid Response Team, NASA/GSFC.

La paradoja se entiende especialmente bien al mirar Tierra del Norte desde el espacio. NASA calcula que el conjunto ocupa aproximadamente 37.000 km², una superficie comparable a la de un país pequeño, y alrededor de la mitad permanece cubierta por hielo. Solo el casquete de la Academia de Ciencias ocupa unos 5.575 km².

Las imágenes de Landsat muestran inmediatamente sus enormes islas, estrechos, glaciares y costas recortadas. Con satélites, radar y navegación moderna, un territorio semejante difícilmente podría permanecer oculto.

En 1913 era otra historia. El hielo marino, la niebla, el aislamiento extremo y una costa ártica todavía deficientemente cartografiada consiguieron esconder durante siglos un archipiélago de decenas de miles de kilómetros cuadrados situado justo al norte de Siberia. Y quizá eso sea lo más sorprendente de Tierra del Norte: no fue descubierta durante la época de Colón, Cook o Magallanes. Seguía siendo un espacio en blanco en los mapas cuando el siglo XX ya había comenzado.

Compartir esta historia

Artículos relacionados