Por primera vez, podemos mirar Marte y casi sentir su pasado. La Agencia Espacial Europea (ESA) acaba de publicar un video que recrea en tres dimensiones un vasto sistema de canales marcianos. Las imágenes, generadas a partir de datos reales de la sonda Mars Express, nos invitan a sobrevolar un mundo que alguna vez fue húmedo, dinámico y lleno de promesas.
Una mirada al pasado acuático del planeta rojo

La animación, elaborada con las observaciones de la Cámara Estéreo de Alta Resolución (HRSC), muestra una región llamada Xanthe Terra, atravesada por un gigantesco canal conocido como Shalbatana Vallis. Este corredor natural se extiende a lo largo de 1.300 kilómetros, desde las tierras altas del sur hasta las llanuras del norte marciano.
A lo largo del recorrido, se aprecian islas erosionadas, deltas fósiles y un relieve marcado por el flujo de agua que, hace miles de millones de años, transformó la superficie del planeta. Según la ESA, estas estructuras son evidencia de que en el pasado existieron ríos y océanos que modelaron Marte antes de que su atmósfera se adelgazara y el agua desapareciera.
Cómo se hizo el sobrevuelo digital

El video, disponible en el sitio web de la ESA, combina fotogramas de distintas órbitas con un modelo digital del terreno para crear un paisaje tridimensional. Los ingenieros del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) aplicaron una exageración vertical triple y efectos atmosféricos de neblina para resaltar los contrastes del relieve marciano.
Cada segundo del recorrido está formado por 50 fotogramas renderizados individualmente, lo que permite un nivel de detalle sin precedentes: se distinguen cañones, cráteres y llanuras modeladas por el paso del agua, todo bajo una luz tenue que evoca los amaneceres polvorientos del planeta rojo.
Veinte años de descubrimientos en Marte

La Mars Express orbita el planeta desde 2003 y ha sido fundamental para estudiar su atmósfera, sus lunas y sus estructuras geológicas. Dos décadas después, continúa ofreciendo nuevas perspectivas del pasado marciano.
Con esta recreación, la ESA no solo nos permite contemplar un Marte que ya no existe, sino también imaginar el que alguna vez pudo ser: un mundo con ríos, océanos y quizás, en algún rincón remoto, las condiciones necesarias para la vida.