Así dio comienzo un intercambio de mensajes entre ambos en un hilo público de Twitter en el que Frohnhoefer explicó los diversos problemas técnicos relacionados con el rendimiento de la aplicación en Android. Un usuario de Twitter afeó a Frohnhoefer que corrigiese a su jefe en Twitter, a lo que este respondió: “Tal vez debería hacer las preguntas en privado. Quizás por Slack o por correo electrónico”. Horas más tarde, Musk publicó un tuit diciendo “Está despedido”, aunque lo terminó borrando más adelante.

Advertisement
Advertisement

Pero sin duda Musk anda estos días con el gatillo flojo. Otro ingeniero de Twitter, llamado Ben Leib, también fue despedido después de responder al mismo tuit inicial que había puesto Musk. Leib dijo “como el antiguo líder tecnológico para la infraestructura de timelines de Twitter, puedo decir que el nuevo propietario no tiene ni idea de lo que está hablando”. Y lo mismo le sucedió a Sasha Solomon, otra trabajadora que respondió al mismo tuit de Musk y que luego anunció que ella también había sido despedida.

Por el momento, las decisiones erráticas de Musk le están saliendo caras a Twitter. La red social ha perdido más de un millón de usuarios desde que el magnate sudafricano se hizo con el control, y los anunciantes están huyendo de la plataforma a toda velocidad. Igual empieza a ser hora de que Musk deje de gobernar a golpe de tuit y le de una nueva pensada a las cosas.