Elon Musk, conocido por sus decisiones controvertidas, compró Twitter por 41.800 millones de euros y despidió al 80% de su plantilla en apenas unos meses. Aunque la plataforma, ahora llamada X, sigue funcionando, la gestión de Musk ha generado debates y consecuencias tanto en la estructura interna como en sus ingresos.
¿Cómo afectaron los despidos a X?

Cuando Musk adquirió Twitter, justificó los despidos masivos como una medida para reducir costos y optimizar el funcionamiento. La plantilla pasó de 7.500 empleados a poco más de 1.300, lo que, según Musk, no ha afectado el rendimiento de la plataforma. De hecho, en una publicación en X, el magnate reconoció con cierta ironía haber despedido al 80% del personal, defendiendo que la decisión fue necesaria para la empresa.
Sin embargo, esta drástica reducción ha dejado áreas críticas, como seguridad, con solo 20 empleados. Esto ha generado un aumento de bots y cuentas que violan las normas, lo que ha llevado a cuestionar si la red social realmente opera con el mismo nivel de calidad que antes.
El impacto financiero tras la compra
Desde la adquisición, X ha perdido el 59% de sus ingresos publicitarios debido a la salida de varios anunciantes. Musk explicó que los recortes salariales buscaban ahorrar hasta 4 millones de euros al año, pero no han sido suficientes para revertir la caída en los ingresos. A pesar de estas cifras, el tráfico de usuarios ha aumentado, alcanzando más de 540 millones, un récord histórico para la plataforma.
Las polémicas más recientes
Además de la gestión de X, Musk ha sido noticia por su intención de demandar a los creadores de ChatGPT, argumentando que han traicionado sus principios originales. También ha destacado el éxito de Starlink, su iniciativa de internet satelital, que ya cuenta con millones de usuarios.
Sin embargo, sus declaraciones sobre los despidos en X no han pasado desapercibidas. Musk sigue defendiendo sus decisiones con un tono desafiante, insistiendo en que la red social está mejor que nunca, aunque los datos y las críticas sugieren lo contrario.
¿Qué nos dice el futuro de X?
Aunque la plataforma sigue acumulando usuarios, la falta de personal en áreas clave y los problemas financieros plantean dudas sobre su sostenibilidad a largo plazo. Musk parece optimista, pero el tiempo dirá si su gestión será suficiente para mantener a X como una de las redes sociales más importantes.